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2016 La paz en el limbo

La paz en el limbo

La paz en el limbo

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Luz Patricia Pardo Martínez

Doctora en investigación histórica y de la educación comparada, Universidad Nacional de Educación UNED, Madrid España.

Magister, Planeación Socio-Económica, Universidad Santo Tomás de Colombia.

Estudios Avanzados (Máster). Teoría e Historia de la educación comparada,  UNED,  Madrid España. 

Trabajadora Social, Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca. 

Directora del grupo de investigación Arte Solidario, clasificado en categoría B de Colciencias. 

Universidad Cooperativa de Colombia, sede Bogotá


 “Firmes y serenos ante la adversidad”

Corazones tristes, confusión y un poco de temor ante la incertidumbre de que siga la guerra en nuestra maltratada Colombia por los resultados del domingo 2 de octubre, pues el triunfo del NO, nos conduce a atravesar momentos difíciles, resurgiendo un dolor patrio, porque a pesar de los esfuerzos, se hace esquiva la paz; pero a la vez sé que con calma y un actuar inteligente y pletórico de sabiduría, lograremos conquistar esa tan anhelada y querida paz para los colombianos. 


Ahora bien, es prudente preguntarnos desde la reflexión, ¿Qué paso? Qué motivó a 6.054.000 colombianos a votar NO y a su vez qué motivó a 6.000.000 de colombianos a votar SI, pero también, cabe preguntarnos qué motivó a 22.000.000 colombianos a NO VOTAR. 

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     Imagen tomada de: http://bit.ly/2f9NRGt​


Los motivos por el SI fueron, entre muchos otros: que cesen los fusiles, que no exista ni un muerto más por la guerra, que se reparen a las víctimas, que nos reconciliemos para construir el país que nos merecemos, pacifico, justo, incluyente capaz de superar el dolor y el horror; configurar un nuevo país en la posibilidad de expresar los profundos sentimientos del ser colombianos: el amor, la risa, la alegría, la familia, la amistad, el deseo de justicia y el reconocimiento por el otro.


Los motivos del NO fueron: se impulsó idea de otros acuerdos que aún no se conocen cuáles serían, se levantó la indignación por el dinero que se le iba a entregar a los guerrilleros, se exigió cárcel con los que se estaba pactando y se abogó por no financiar el pos conflicto, es decir la paz, se creó una versión sofistica de los acuerdos. 


Los motivos de los que NO votaron: ciudadanos a los que la guerra les ha arrebatado su capacidad de decir políticamente, arrojándolos a la orilla del escepticismo y la indiferencia. A los cuales hay que darles la oportunidad de recobrar la confianza en la democracia y en la paz.


Además, pasaron muchas cosas que vale la pena repensar para poder actuar con ellas y a pesar de las mismas: 


1. No se dio la suficiente pedagogía de los acuerdos y el sentido del sí, tanto así que muchas personas no tenían claridad sobre que se votaba exactamente.

2. Hubo desconocimiento y no se generó un canal para responder la gran cantidad de inquietudes y dudas que tenía la población en general.

3. Se llevó a cabo una campaña sucia y una estrategia malévola para convencer a la población a votar NO, tal como lo confeso Juan Carlos Vélez, director de campaña del No por el Centro Democrático.

4. La campaña del NO fabricó mentiras y se tejió una estela de miedo, jugando con la emocionalidad y el desconocimiento de la gente.


En este mar de incertidumbre y ante el limbo en el que quedó la paz, para cualquier colombiano es apenas elemental preguntarnos qué hacer, cómo actuar y, sobre todo, cómo retomar el rumbo perdido. En primer lugar, es muy importante que destaquemos hechos valiosos e importantes que ocurrieron el 2 de octubre, porque a pesar de la derrota por un pequeño margen, no todo es sombrío y no todo está perdido.  El hecho más significativo es que seis millones de colombianos pasamos el umbral y en un acto de madurez decidimos derrotar los miedos, abrazar la paz y condenar la violencia e intentar vivir de otra forma sin odio, sin sed de venganza y con esperanza.


En segundo lugar, a pesar de todo lo ocurrido, lo cual nos ha dejado un cumulo de sinsabores, mucho de malo, algo de bueno y un gran desasosiego. Es pertinente que nos invitemos a no seguir polarizando y dividiendo el país, y si, los del NO se unen a las Paz en hora buena y bienvenidos sean, solo restaría pedirles el favor, que actúen con transparencia y en un juego limpio, en el ámbito del respeto y sana convivencia, pues la paz se construye sin odio y poniendo cada uno su mejor parte.


Es claro que la salida es el dialogo y las propuestas bien estructurados, pero a partir de lo construido, pensar en rehacer todo serian cuatro años más y de seguro que la sociedad, la economía y el país en general no aguantan. En estos momentos de alteración en nuestro macondo, la cordura y la sabiduría son nuestra mejor compañía y por encima de los intereses particulares debe gestarse una acción ciudadana en donde 50 millones de colombianos logremos el sí a los acuerdos que permitan construir una paz definitiva.


Colombianos hermanos míos, desde mi rincón de ciudadana, llamo a la tranquilidad, la paz es nuestra y aún es tiempo de renacer, todavía tenemos una cita con la historia y la vamos a cumplir. 


Finalmente, en cuanto el premio nobel de paz, otorgado al señor presidente Juan Manuel Santos; en primer lugar, permítame felicitarlo; en segundo lugar, ojalá que ello sirva para sacar la paz en el limbo en el que esta, concretándola para que sea una realidad.