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2016 “Nací empresario”: Mario Hernández

“Nací empresario”: Mario Hernández

​"Nací empresario": Mario Hernández​


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Mario Hernández, auditorio Paraninfo, sede Bogotá. 


El fundador y propietario de una de las empresas icónicas de la marroquinería compartió sus experiencias durante el II Congreso de Ciencias Económicas y Administrativas, que se realiza en la sede Bogotá.

Desde los ocho años un pequeño de Capitanejo (Santander) se dedicaba a intercambiar, vender y comprar historietas pero luego, por cuestiones de orden público, tuvo que desplazarse de esta población, hecho que transformó su vida.

Más de sesenta años después es uno de los empresarios más representativos del país en la industria del cuero: se trata de Mario Hernández, el fundador de esta marca de marroquinería que estableció su firma en el país desde 1978 con la idea de crear una empresa centenaria.

Los logros, frustraciones, aciertos y expectativas las reveló en una charla con estudiantes y asistentes al II Congreso de Ciencias Económicas y Administrativas: "Las organizaciones competitivas del siglo XXI: innovación, internacionalización y TIC", que lideró la decana Beatriz Herrera Meza.

En un tono cálido y desprevenido insistió en que las empresas son como el proceso de la vida: crecen poco a poco para alcanzar la madurez y se mostró contrario a que los nuevos emprendedores busquen el desarrollo pleno de forma inmediata.

Para él, la constancia, el amor y el interés diario por aprender son la fórmula para alcanzar el éxito, pese a que insiste en que no se considera exitoso.

Sus logros dicen otra cosa: cuenta con varias tiendas a nivel internacional, es un referente local de lujo y calidad y compite a la par con marcas como Gucci, Louis Vuitton o Ferragamo, que se han establecido en el país porque han encontrado un nicho.

El mismo que identificó Mario Hernández hace 40 años cuando ubicó su primera tienda en la calle 19 de Bogotá junto con su hermano tras darse cuenta que en marroquinería faltaba más innovación y diseño.

A lo largo de esas cuatro décadas ha logrado posicionarse segmentando el mercado, brindando calidad e identificando la capacidad del cliente, características que sumadas al amor y a la pasión por la empresa le han llevado a obtener múltiples distinciones.

Ante la pregunta de si un empresario nace o se hace, manifestó que se puede dar de ambas formas pero en su caso: "nací empresario" y esto lo reafirma al señalar que le fascina hacer negocios.

Diariamente, don Mario, llega a su empresa e ingresa por la planta, saluda a los empleados, hace sus propias llamadas, se sirve el café, hace negocios, busca oportunidades y está atento a los detalles para fortalecer su empresa y hacerla más competitiva.

Recomienda conservar la humildad y ser correctos; por ejemplo, con los empleados con quienes tiene el firme propósito de ayudarles a que cada uno cuente con casa propia y darles la oportunidad de que crezcan, primero como aprendices y luego como maestros del cuero.

Cree que en Colombia la educación debe responder más a las expectativas del sector productivo formando más técnicos pues al final, lo que se busca en su empresa es mejorar la calidad de los productos, que hoy no se circunscriben solo a bolsos sino que cuenta con una amplia línea.

Su enseñanza es que para los negocios hay que llevar la lógica de la vida: aprender e ir creciendo sin miedo y aprovechar cada derrota o contrariedad como un aprendizaje.

Y es así, pese a la apertura de nuevos mercados, apoya los acuerdos comerciales como la Alianza del Pacífico que integran Perú, Chile, México y Colombia y aunque puede pensarse que es una amenaza, en realidad, es una gran oportunidad, señala este hombre vital, cuyos espacios de descanso los ocupa cocinando pues es uno de sus hobbies.


Comunicaciones Bogotá / Patricia Avendaño