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2015 Turismo de salud, un nuevo imperio economico en el Pais

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Turismo de salud, un nuevo imperio economico en el Pais

​​Implicaciones Actuales Del Contrato De Ortodoncia​


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Ángela María Arango Ospina Abogada de la Universidad Libre de Colombia , seccional Pereira (2012); Magister en Derecho Empresarial de la Universidad Icesi (2015). Docente tiempo completo y jefe del área de derecho comercial y empresarial en la Facultad de Derecho de la Universidad Cooperativa de Colombia, sede Cartago, Colombia. ​​Correo electrónico institucional: angelam.arango@campusucc.edu.co​​


La tradicional economía Colombiana, durante la última década ha visto aparecer en escena nuevos actores generadores de ingresos, desarrollo e identidad productiva para el país. Como ejemplo, los servicios de salud especializada -oftalmología, ortopedia, odontología, cirugía plástica, entre otros-, que no solo han logrado satisfacer el mercado local, sino que también han realizado avances significativos en la ganancia de mercado global.

 

Para el ministerio de comercio, industria y turismo, este nuevo elemento propulsor de la economía se ha convertido en una prioridad merecedora de promoción internacional, que en efecto cada vez genera mas satisfacciones mercantiles. "En el desempeño global de los sistemas de salud, Colombia ocupa la primera posición en Latinoamérica y el número 22 en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)." (PROCOLOMBIA, 2011). Máxime, cuando el tipo de exportación que se genera al vender éstos servicios a consumidores extranjeros, implica paralelamente oportunidades para el sector turismo (transporte y hospedaje) y genera importantes ingresos de divisas.

Por lo anterior, desde el punto de vista jurídico, vale la pena evaluar las formas legales que se están usando para regular estas transacciones comerciales, para verificar que estén acompasadas con las necesidades contemporáneas de los contratantes y con la norma comercial.

Centrando la atención particularmente en los contratos de ortodoncia, uno de los más demandados dentro del abanico de oferta Colombiana, se tiene en primer lugar que debe plantearse como una contratación compuesta, es decir, que implica que se hagan acuerdos entre las partes sobre dos asuntos, el primero, la prestación de servicios profesionales para ejecutar un tratamiento de ortodoncia y el segundo, la compraventa de la aparatología necesaria para ello. Cuestiones que en virtud de la libertad de elección del consumidor deben ser negociadas de forma independiente y con la provisión suficiente de información relevante para tomar la decisión, y no –como es habitual que ocurra- sometiendo al paciente a los convenios de suministro de insumos ya establecidos por los consultorios de los profesionales contratados. Es decir, las posibilidades de elección del consumidor no deben reducirse a una sola en la que se anule su juicio sobre la calidad de los insumos que utilizará ateniéndose a lo que el odontólogo especializado considere, sino que deben estar provistas una asesoría de parte de quien mejor conocimiento tiene respecto de los materiales que se requieren –el odontólogo-, sin permitir que ésta circunstancia se convierta en una especie de practica monopolística instituida en los consultorios de los profesionales, que ofertan de manera exclusiva a 1 proveedor.

En complemento a lo anterior y por incluir el contrato compuesto de ortodoncia, uno de compraventa de aparatología odontológica se debe dar cumplimiento a la obligación principal por parte del vendedor, de entregar la cosa vendida; así se garantiza que el propietario de la aparatología pueda disponer libremente de ella. La opción que surge como efecto, sería la reutilización del material conforme a sus especificaciones técnicas lo permitan, toda vez que no se trata de materia prima desechable, sino resistente y apta de sometimiento a procesos de profilaxis  que rehabilite su uso.  Con esto, se pueden transformar las practicas existentes en el mercado Colombiano en el sentido de que los consumidores podrían llegar a demandar únicamente la prestación de  servicios profesionales por contar con los insumos anteriormente usados por el, por otro paciente que se los ha proporcionado de segunda mano –podría decirse literalmente "segunda boca"- ya sea en virtud de una operación comercial o civil como sería la donación. Importantes efectos pueden preverse: ahorro y proyección social.

En segundo lugar, debe mirarse como un contrato con obligación de resultado, significando esto, que no se entenderá cumplido sino hasta que se satisfaga una determinada expectativa del paciente, cuya especificidad se establece en el momento precontractual de la oferta del servicio y se promete en el momento de la suscripción contractual.

Lo anterior, como consecuencia de que el estado del arte en la ortodoncia se encuentra altamente desarrollado gracias al sustento que ha encontrado en los recursos tecnológicos disponibles en la última década, lo cual permite reducir a niveles mínimos las incertidumbres sobre qué pasará tras cada etapa del tratamiento y su evolución general. La modelación 3D, la radiología, la biomecánica y el biosofware son los principales aliados para programar la mecánica aplicada a la cavidad bucal y predecir sus efectos sin importar cuan complicado sea el cuadro de salud oral del paciente. Incluso en el marco de éste contrato se ofrecen claves de seguridad, pues el riesgo de provocar inconvenientes es minúsculo por cuanto no hay remodelación ósea alguna (de lo cual se ocupa la periodoncia), sino que sólo se trata de precisos y pre calculados desplazamientos dentales provocados por fuerza y tensión ejercida mediante la aparatología. De manera que el alea Galeano en este asunto representa una porción mínima en la obligación, por tanto la probabilidad de que se alcance la realización del objeto del contrato es altísima, por no decir total.

 

Así, se deja atrás la vieja escuela de las obligaciones de medio en las intervenciones de salud, pues aún persistiendo el objeto impredecible sobre el que recae la acción: sistema corporal, se cuenta con innovadores aliados que menguan la imprevisibilidad de la reacción. No es aleatorio el resultado esperado por el consumidor, es preciso. Por lo cual toda modificación unilateral que haga el especialista de las condiciones inicialmente negociadas con respecto al servicio contratado (tiempos e insumos adicionales o resultados no previstos), constituirán un incumplimiento injustificado de lo contratado.

 

En conclusión, la invencible asimetría de la información existente en la relación médico-paciente, no puede ser óbice de menoscabo de las libertades y derechos de los pacientes consumidores. El remedio jurídico pertinente, es el suministro suficiente de información en todas las etapas contractuales. Con lo que no solo serán de mostrar con orgullo en el mercado global las prácticas de calidad en ésta disciplina de la salud, sino también las prácticas legales que lo hacen posible.