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2013 El loco de la cámara

El loco de la cámara

​​Bienestar Universitario

El loco de la cámara

Su mirada es diferente, su seriedad es la puerta de entrada a esa mente que permite captar lo que los demás no ven; a través del lente de la cámara de fotografía Harold Smith, grita, ríe, llora y hace vibrar a los demás.

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Sale a las calles de Medellín desde temprano, muchas veces llega a la Universidad cuando la noche todavía es dueña de los espacios públicos; se levanta y poco a poco organiza su indumentaria para el día, no se lleva solo la ropa porque eso es parte de su vida externa, de esa faceta con la que todos deben transitar por la ciudad; Harold Smith un estudiante de décimo semestre de la Facultad de Ciencias de Comunicación en la capital de Antioquia, empaca en su maletín el alma, la lupa de investigador, la intuición del científico y la inspiración del artista; lleva siempre su maletín con su cámara, a quien llama cariñosamente María José, para plasmar esos momentos históricos que en cualquier esquina se puede encontrar, esa es su forma de comunicar lo que sucede a alrededor.

Siempre mostró su lado comunicativo y a partir del cuarto semestre descubrió su habilidad para observar lo que los demás solo veían como parte normal del paisaje cotidiano de la ciudad. Harold desde los 21 años entendió que en los temas de comunicación social debe haber un estrecho matrimonio entre lo que se dice, lo que se escucha y lo que se muestra; y esa ha sido su fortaleza más grande. Armado de cámara se dejó seducir por las manifestaciones que alborotaron el centro de Medellín en el mes de octubre del año 2012 debido a lo que los vendedores informales de la ciudad, llamaban injusticia e inequidad por parte de la administración municipal, en el libre uso de los espacios públicos.

Mientras el comercio cerraba sus puertas, los agentes antimotines llegaban con sus trajes de “robocop”, las universidades cancelaban las clases, los carros se quedaban encerrados en los parqueaderos y los taxis y los buses evitaban ingresar a la zona, Harold junto a Maria José, su mejor amiga, se internó en las manifestaciones, se dejó tentar por el ruido, por el humo de los gases lacrimógenos y por la mirada impactada de los que desde las ventanas y balcones observaban silenciosos lo que ocurría en las calles. El miedo no lo acobardó, pudo más su espíritu de periodista y se internó en el centro de las protestas. El resultado fue una serie de cerca de 40 tomas que ha presentado en diferentes lugares y ciudades y que le han valido importantes reconocimientos. Todas estas imágenes son en blanco y negro, porque es más impactante, más neutra la manera de transmitir la información, pero además porque no quería transmitir el color de la tristeza y de la humillación que sufrían los venteros ambulantes.

“De dieciséis trabajos gráficos a nivel nacional, quedar en segundo puesto es muy importante” así resalta Harold Smith, su logro de ser finalista en una de las ediciones del Premio Nacional de Periodismo Escrito Universitario Orlando Sierra Hernández en la categoría Periodismo Gráfico/Multimedia que se realizó el 19 de abril de 2013 en el Fondo Cultural del Café en la capital del departamento de Caldas.

Este premio que es organizado por la Universidad de Manizales y el periódico La Patria, contó con la participación de 137 trabajos de diversas instituciones de educación superior del país, distribuidos en tres categorías: 98 en narrativa, 28 en opinión y 16 en gráfica/multimedia, donde “Un centro en jaque” del fotógrafo Smith fue postulado.

Harold describe esta obra como un trabajo muy duro, tres días de periodismo de inmersión, muy sufridos, donde ganarse la confianza de los venteros ambulantes era primordial para que no le destruyeran a su amada cámara.

Pero su sueño de mostrar su pasión y llevarla a todos lados no paró, presentó su propuesta al cerrado y exclusivo Círculo de Periodistas y Comunicadores Sociales de Antioquia – CIPA, que fue fundado en 1962 y que cada año, en el mes de agosto reconoce a quienes hacen gala de la labor periodística en diferentes modalidades. No es fácil ganar una distinción del CIPA; los criterios de selección son bastantes exigentes, se requiere de originalidad, calidad conceptual, estética, calidad investigativa, claridad expositiva y mucha técnica para ser tenido en cuenta; pero Harold lo logró. Resultó merecedor de una mención de honor por su compromiso con el ejercicio periodístico, pero sobre todo por no perder detalle de los que sucedió en esos días en Medellín y contar al público la historia de los vendedores, de un modo diferente e innovador.

Para este joven, este loco, porque hay que ser diferente a los demás para ver lo que todo el mundo toma como obvio, que no le teme a ejercer el duro trabajo de contador de historias a través de la fotografía; su sueño más próximo es graduarse de Comunicador Social y continuar cada día recorriendo espacios para mirar con otros ojos, lo que para muchos es común.

Seguramente Harold Smith continuará formando un nombre en el área periodística y muy pronto toda Colombia podrá conocer como él y Maria José recorren Antioquia para registrar los hechos de orden público y la situación social de la región, lo que a muchos les genera temor, pero a él solo le produce ganas de vencer un gran reto. Ahora afronta un nuevo desafío, cubrir la situación de los mineros en la zona del Bajo Cauca, sin dejar a un lado la cruda violencia que se vive en Medellín. No tiene miedo porque esa es su vida, la inspiración que ha llevado a grandes artistas a ser recordados con el pasar de los años y de los siglos.