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2014 No es un adiós, es solo un hasta luego

No es un adiós, es solo un hasta luego

​Pasajero Sorprendente

​No es un adiós, es solo un hasta luego​

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La generosidad es una característica distintiva de los hombres buenos, cuando quien la posee la manifiesta en  la competitiva vida académica, en el día a día, en la vida familiar y en general en cualquiera de las situaciones que el ser humano experimenta. Se va creando a su alrededor un circulo creciente de agradecimiento, admiración y respeto. Y si además hay una particular dedicación y gusto por enseñar y compartir con los estudiantes las experiencias e inquietudes, se configura así a la distancia la figura de un docente de sus características. Al aproximarnos más para conocer mejor los detalles de esta imagen tan interesante, nos encontramos y reconocemos fácilmente a  Armando Coral Burgos.

Es así como cada palabra, cada uno de sus comentarios jocosos de tan buen gusto, siempre pertinentes al momento de guiar a sus estudiantes, compañeros y colegas.  Toda esa experiencia que, desde los inicios, fue fundamental para que la Facultad de Medicina de la Universidad Cooperativa de Colombia, sede Pasto, tenga el renombre que, ahora tiene.

"Siento decepcionar a las personas que amablemente evocan, en mí, una forma poética en el  momento de hablar, pero ahora no me encuentra la musa de la inspiración"

Frases como esta caracterizan al ex Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Cooperativa de Colombia quien durante más de 18 años se ha dedicado a aportar a la construcción del pensamiento crítico de los estudiantes de la  Universidad.

Para el Medico Armando Coral, más que 18 años de servicio fueron 18 años de aprendizaje, 18 años de ver desfilar frente a él muchas generaciones de médicos, muchos de los cuales se encuentra hoy, convertidos en especialistas en diferentes ramas y que lo saludan con el mismo respeto y admiración por ser parte fundamental de lo que ahora son. Se siente gradecido con la  Universidad, por haberle enseñado una nueva forma de ejercer la Medicina por medio de  la docencia,  faceta que nunca, en sus años de estudio, había pensado practicar.

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 "La enseñanza y la práctica de la docencia era espontánea, directa, sencilla, amena y familiar, pero no por eso dejaba de ser exigente" manifiesta uno de los egresados de la Facultad de Medicina

Se considera un amigo más de los estudiantes con los que  compartía momentos jocosos mostrando ese humor fino que lo caracteriza, sin importar el plano amistoso o el profesional. Alternaba armónicamente experiencias, consejos, anécdotas y conceptos. En él se podía encontrar al auténtico dar sin esperar recompensa. Considera que "la docencia es una expresión de generosidad que por su valor permanente y efecto multiplicador toca tangencialmente la eternidad" agrega en su discurso, palabras que nos demuestran que la musa de su inspiración poética poco a poco lo encuentra. Cree firmemente que "lo realmente nuestro es todo aquello que podemos dar para construir la sociedad que soñamos. El resto no nos pertenece, es efímero."

Armando Coral Burgos, es un hombre muy conversador, tiene la facilidad de compaginar con personas muy distintas, tal vez esa característica le ha facilitado hacer tantos amigos y más importante aún contactos estratégicos que lo han llevado a que su trabajo rinda frutos, dice sentirse satisfecho pese a no haber cumplido su sueño, pues hubiera querido verlo cristalizado en la construcción de una  Clínica Universitaria en donde los estudiantes cumplan sus prácticas y a la vez beneficien a la sociedad.

"Este largo paso por las etapas de la vida me ha enseñado muchas cosas, como es el amor por una profesión, el amor por los hijos, La tristeza de perder a una buena madre, la pena de perder a una compañera, ver crecer unos hijos y verlos partir para sentir lo que es la soledad,  sentir a la Universidad como esa nueva familia de la que me alegrare a la distancia con sus triunfos." Un hombre caracterizado por su prudencia, generosidad, sencillez, lealtad, valor, moderación y sobre todo por la alegría.  

Ahora lo imagino comenzando otra etapa de la vida, entrando a una tienda para provisionarse y recargarse de esos valores que lo caracteriza, para alejarse silbando por un camino más tranquilo. ​