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2016 Educando para la Paz

Educando para la Paz

Educando para la Paz 


La academia tiene la obligación de explicar cómo se desarrolla el proceso de paz, que actualmente se adelanta en Colombia, sino también ser agentes transformadores de la sociedad.

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Panel para aportar desde las Facultades a la construcción de la Paz

Destruir toma mucho menos tiempo que construir, por eso, la academia debe hacer un proceso permanente en la construcción de la paz y más ahora cuando se la ve tan cercana, con los diálogos  que se desarrollan en las mesas de negociación en la Habana, pero todo eso es solo el comienzo de un proceso extremadamente largo de cambio de paradigmas, en donde todos los entes sociales estarán involucrados, más aún, cuando cerca de seis generaciones han nacido concibiendo el tema de la guerra interna como cosa de todos los días. 

Es aquí donde la academia entra a jugar un papel relevante, pues desde las escuelas, colegios y universidades se debe hacer un acompañamiento permanente a las dinámicas de esa construcción, pues se trata de una tarea que compromete a tantas generaciones como las que Colombia ha vivido en guerra para alcanzar un cambio contundente en la sociedad. 

La academia no sólo tiene la obligación de explicar cómo se desarrolla el proceso de paz, que actualmente, se adelanta en Colombia, sino también ser agentes transformadores de la sociedad, lo que llevaría a implantar en el imaginario del colectivo la misión principal de transmitir valores que sean diferenciadores del conflicto.

Desde esa visión es importante aclarar que el problema en las instituciones de educación superior es de coherencia entre lo que se planea y lo que se enseña. Según Ricardo Pereira, docente del programa de Ingeniería  Industrial “No se trata de cambiar los currículos, sino las pedagogías, porque estas son las que logran cambiar la mentalidad de las personas”, en otras palabras, relacionar en todas la áreas académicas como el futuro profesional puede aportar a la construcción de la paz.  

La construcción de paz es un proceso que involucra a todos los agentes de la sociedad no solamente a los negociadores que actualmente tenemos en la Habana, por ello la educación para su construcción no es una responsabilidad exclusiva de las academias,  la familia desempeña un papel fundamental en el proceso de formación del imaginario de la paz en los niños. Lo más importante es la coherencia entre los valores que les enseñamos en la Universidad y que estos encuentren una base firme con los aprendidos dentro del núcleo familiar y a su vez, se reflejen en acciones cotidianas que generen cambio, que construyan y no destruyan.

Una sociedad en paz es una sociedad plural y solidaria, en la que se venera la dignidad y se protegen los valores y respeto por la cultura y el medio ambiente, todo ello sostenido en tres pilares fundaménteles, 1. Diálogo entre saberes, sin distinción ni jerarquías. 2. Poner en práctica, se construye haciendo, actuando. 3. Concienciación, es necesario tomar consciencia de la realidad para transformarla. 

La educación para la construcción de paz, se opone a los modelos educativos tradicionales, pues quiere dejar de lado la competencia, la uniformidad, la inequidad y la exclusión, al contrario se debe encontrar una relación estrecha entre lo que se “enseña” y lo que se “hace” para la formación de un pensamiento guiado a alcanzar la paz colectiva y así palpar como realidad la idea de vivir con justicia y compasión, respeto y cuidado del medio ambiente, solidaridad intercultural, desmantelar la cultura de la guerra, derechos humanos y responsabilidad y de esa manera vivir y sentir una verdadera paz. 

En esta jornada participaron decanos y docentes de las diferentes facultades quienes desde sus profesiones se articularon para contar como podían comprometerse a la construcción de la paz.