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2014 Un sueño hecho realidad

Un sueño hecho realidad

​​Academia 

Un sueño hecho realidad

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"¡Hey! ¿en qué te vas a ir?", una pregunta que se escucha todas la tardes por los pasillos del bloque Envigado (sede Medellín). “Si querés nos vamos en taxi, es que en metro me queda muy difícil” dice, con una gran sonrisa desde su silla de ruedas, Alejandro Cortés, estudiante de cuarto semestre de Odontología, quien tiempo atrás quedó con movilidad reducida.

Cuando tenía 3 años por cosas del destino, recibió un impacto de bala en la columna vertebral, dejándolo con problemas para su desplazamiento, pero nunca rompió su sueño de seguir adelante y convertirse en un profesional. Una bala perdida, que inoportunamente encontró alojamiento en la columna de Alejandro, lo dejó con parálisis permanente de medio cuerpo: su cintura y sus  pies dejaron de funcionar; pero lo más importante es que su tenacidad, coraje y valentía para seguir adelante, permanecieron intactos para convertirlo en un ejemplo de vida y de superación institucional. 

Nunca se sintió afligido, ni mucho menos discriminado por su situación, esa idea no cabía en su cabeza. Cuando era niño, jugaba al médico con todos sus amigos cercanos, se escondía debajo de la mesa lo que para él era su pequeño consultorio, en donde empezó a forjar la idea de trabajar en el área de la salud, en este caso ser un gran odontólogo.

Estudió dos semestres de criminalística, pero su gran meta estaba presente y por eso decidió comenzar a buscar varias opciones para convertirse en uno de los mejores profesionales del área de la salud oral; se presentó a la Universidad de Antioquia pero no paso, buscó otras alternativas y encontró en la Universidad Cooperativa de Colombia la mejor opción para hacer su ciclo profesional.
Se presentó a la Universidad Cooperativa de Colombia porque tenía un tío egresado de la misma facultad, conocía los excelentes profesionales que forma la Institución, sin pensarlo dos veces y a pesar de su condición y la distancia que hay entre su vivienda y la Universidad. Todos los días viaja desde el barrio Robledo hasta Envigado, al sur del zona metropolitana, una trayecto que demanda aproximadamente 45 minutos. 

En la Institución encontró, inclusión, amigos, maestros y personas idóneas que nunca lo miraron diferente a sus otros compañeros, finalmente él nunca se ha sentido así. A sus 21 años siempre ha contado con el apoyo incansable y permanente de su familia, hace poco termino con su novia, pues todas las personas no aguantan un ritmo tan agitado como el de un estudiante de cualquier área de la salud, pero es alguien que en todas sus actuaciones siempre deja huella y transmite amor por los demás. 

 


Tenacidad, perseverancia, coraje y valor describen a este joven: “La discapacidad no existe, solo es para personas que se convierten en facilistas de vida, que de alguna manera si no consiguen el objetivo, que se rinden” asegura Alejandro quien es el caso opuesto a estas personas, porque desde pequeño, en su hogar le enseñaron a vivir con  el objetivo de alcanzar grandes metas para ser el mejor en todo lo que se proponga.

Quiere llegar a ser un cirujano maxilofacial, ya es común verlo desplazarse por todos los pisos del bloque, nunca presenta miradas de angustia o tristeza, siempre brinda una sonrisa, muestra disposición para superar las adversidades que la vida le presente, no siente miedo porque es un luchador. 

Alejandro deja como legado la perseverancia y la tenacidad para lograr los sueños, no importa lo grandes que sean, lo importante es tener las ganas y nunca dejar de creer en sí mismo y de sentirse el mejor, ese es el secreto de la vida.