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2015 Desafíos de la gestión del capital humano para el siglo XXI: teletrabajo deshumanizante

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Desafíos de la gestión del capital humano para el siglo XXI: teletrabajo deshumanizante

Teletrabajo

Desafíos de la gestión del capital humano para el siglo XXI: teletrabajo deshumanizante​


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Daulis Lobatón Polo 
Doctor en Ciencias Gerenciales
Magister en Contabilidad y Auditoría de Gestión
Especialista en Revisoría Fiscal y Control de Gestión
Especialista en Gestión Tributaria y Aduanera
Contador Público
Docente de la Universidad Cooperativa de Colombia Sede Santa Marta.
daulis.lobaton@campusucc.edu.co ​





DESAFÍOS DE LA GESTIÓN DEL CAPITAL HUMANO PARA EL SIGLO XXI: TELETRABAJO DESHUMANIZANTE.
(Challenge of human capital management XXI century: Telework dehumanizing)

By: Dr. Daulis Lobatón Polo *

El presente documento es resultado de una revisión conceptual en asocio a los desafíos de la gestión del capital humano para el siglo XXI; en nuestro país Colombia ha ido reconociendo los avances en el mundo, queriendo, con visión global interconectarse con el mundo económico en el que se desenvuelve. 

Este pensamiento, obliga a nuestro entorno a acondicionarnos según las tendencias administrativas y económicas, las cuales son correlaciónales,  una de estas tendencias se estrena en Colombia para este año 2012, con la publicación del Decreto 0884 del 30 de abril de 2012, con el propósito de regular el teletrabajo en Colombia; que ya se estado implementando en otros países.

Pero; ¿Qué es el Teletrabajo?, una definición general del teletrabajo ofrecida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hace casi quince años, ha venido ganando consenso en forma progresiva y la literatura especializada en teletrabajo en Latinoamérica y el Caribe (ALC) hace cada vez más referencia a ella. Esta definición describe el teletrabajo de la siguiente manera: 
Una forma de trabajo en la cual (a) el mismo se realiza en una ubicación alejada de una oficina central o instalaciones de producción, separando así al trabajador del contacto personal con colegas de trabajo que estén en esa oficina y (b) la nueva tecnología hace posible esta separación facilitando la comunicación .
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Interpretando lo anterior, el Teletrabajo es una forma de organización laboral, que se da en el marco de un contrato de trabajo o de una relación laboral dependiente, que consiste en el desempeño de actividades remuneradas, utilizando como soporte las tecnologías de la información y la comunicación –TIC- para el contacto entre el trabajador y empleador sin requerirse la presencia física del trabajador en un sitio específico de trabajo.

Ahora bien, el Teletrabajo da origen al Teletrabajador, quien es en ultimas la persona que utiliza las tecnologías de la información y comunicación como medio o fin para realizar su actividad laboral fuera del domicilio del empleador, en el marco de una relación laboral dependiente, en la cual le sean garantizados todos sus derechos laborales.

Estos postulados permiten al autor cuestionarse sobre el tema, ¿Cómo gestionar este tipo de capital humano?, en términos de From ¿Qué satisfactores tiene este modo de Trabajo?, en la era de la administración saludable ¿Cómo afecta el sedentarismo del Teletrabajo al Teletrabajador?, ¿Puede el Teletrabajador tener sentido de pertenencia?, ¿Cómo se afecta psiconeuroinmunologicamente el Teletrabajador? y no siendo la ultima ¿Es deshumanizante el Teletrabajo?

En torno a estos cuestionamientos, es que el autor plantea al Teletrabajo como un desafío de la gestión del capital humano para el siglo XXI el Teletrabajo. Además, de estos mismos cuestionamientos se derivan muchos otros desafíos, como la administración saludable por ejemplo, Medina (2010) plantea como el primer de los principios del cerebro el Ejercicio, El ejercicio aumenta la capacidad cerebral, la base científica se remonta a nuestros antepasados, cuando en su trasegar por las sabanas africanas les exigía largas jornadas de actividad física. Desde eso nuestro cuerpo se adaptó al ejercicio, pero los hábitos sedentarios actuales van en contraposición a nuestra naturaleza activa. Aunque no existe un consenso, la mayoría de los reportes hablan de al menos 30 minutos de ejercicio aeróbico tres veces por semana  para lograr beneficios a nivel de felicidad, presión arterial, capacidad de aprendizaje, descanso, entre otros.

Y siguen los cuestionamientos ¿Cómo deben las organizaciones afrontar este desafío?, para dar respuesta a esto debemos acudir a las buenas prácticas laborales, una práctica que debe ser abordada es la comunicación y de esto es mucho lo que se ha escrito y se ha hablado, acerca de la importancia que tienen las comunicaciones al interior de cada organización; como también se ha hecho sobre los negativos efectos que tiene, en la gestión de éstas, la carencia de políticas y canales adecuados de comunicación.

Sin embargo, a pesar de esto, a veces no resulta fácil encontrar empresas, donde se haya tomado real conciencia de la relevancia que este tema tiene en su marcha diaria y en su proceso de búsqueda de eficiencia, productividad, calidad de servicio, competitividad y grado de compromiso de sus trabajadores para con todos estos objetivos. Por el contrario, son muchos los ejecutivos que todavía consideran esto como algo asociado, casi exclusivamente, al área sicológica o sociológica del comportamiento humano y que, en la práctica, tienen muy poco que ver con los aspectos "duros" de la administración, como son la producción, las finanzas y las ventas, por mencionar algunos. Por esta razón, se cree que tiene un bajo impacto en los resultados del negocio. Quienes así opinan, cometen un grave error que puede ser el causante directo de importantes costos para su organización.

En esta misma línea de pensamiento, es frecuente observar cómo se confunde el simple traspaso de información con lo que es una adecuada comunicación. La experiencia demuestra que, en un número importante de empresas, estos dos conceptos se asimilan como si fueran sinónimos, cuando en la práctica se puede estar entregando mucha información pero no se establece un buen vínculo comunicativo. Hoy, por ejemplo, con el fácil acceso a la tecnología, no son pocos los lugares donde sus ejecutivos están convencidos de que, por el simple hecho de poner a disposición de sus trabajadores información de la empresa vía intranet, tienen resuelto el problema comunicacional, lo que evidentemente es una falacia. Si bien es cierto que estar informados es una condición necesaria, no es suficiente para que exista verdadera comunicación.

Otra buena práctica que se debe tener en cuenta es el respeto por la dignidad de la persona que, probablemente, puede parecer muy difícil de asociar a la idea de rentabilidad. Sin embargo, la experiencia demuestra lo contrario. Pretender que un trabajador que forma parte de una empresa y que no se siente respetado en su condición de persona por parte de quienes la dirigen, se comprometa con los objetivos de ésta y esté dispuesto a entregar sus mejores esfuerzos en pro de la obtención de los mismos, es una falta de realismo notable. Podrá trabajar y cumplir órdenes en forma más o menos aceptable, pero es un hecho que no entregará esa cuota de energía extra que ponemos en cualquier actividad, cuando nos sentimos identificados con ésta y nos sabemos parte de ella.

El trato irrespetuoso, el abuso, la prepotencia, la discriminación indebida y el acoso, son situaciones que, sin lugar a dudas, provocan un fuerte rechazo y resentimiento en quien las sufre. Sentimientos que generan una actitud que, finalmente, se vuelve siempre en contra de la organización que permite estos sucesos. Incurren en esta falta no sólo quienes la cometen en forma directa, sino también, quienes no actúan de manera firme y oportuna para erradicar este tipo de malas prácticas, ya sea por comodidad, por falta de decisión o, simplemente, por no asignarle la importancia que tienen.

El trabajador que se siente tratado con respeto en el más amplio sentido de la palabra, estará dispuesto a comprometerse y a entregar ese "valor agregado", que de todas formas se traduce en esa mayor productividad que todo empleador espera recibir de su personal. Valor agregado que no se consigue sólo con dinero y, en muchos casos, está comprobado que éste ni siquiera es capaz de asegurar.

El respeto a la dignidad de la persona no es sólo una buena práctica laboral de carácter esencial, sino que, además, se trata de algo que no representa mayor costo -salvo cuando ésta no existe- pero tiene una alta rentabilidad para las empresas que la aplican.

Figura 1. Buenas prácticas laborales para el Teletrabajo.

Referentes
Decreto 0884. Diario Oficial de la República de Colombia, Bogotá D.C, Colombia, 30 de abril de 2012
OIT, Conditions of Work Digest on Telework, Vol. 9, 1, 1990, OIT, Ginebra p.3​
Medina, J. (2010). Los 12 principios del cerebro: una explicación sencilla de cómo funciona para obtener el máximo desempeño. Norma.