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2015 ¿Hacia dónde nos lleva la caída del precio del petróleo?

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¿Hacia dónde nos lleva la caída del precio del petróleo?

​​​​​​Opinión 

Tres expertos dan puntadas a la crisis en Colombia y en Barrancabermeja, donde está la refinería más grande del país

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Yurani Carrascal Pérez
Comunicadora Social
Coordinadora de Comunicaciones
Universidad Cooperativa de Colombia
Sede Barrancabermeja 
yurani.carrascal@ucc.edu.co




¿Hacia dónde nos lleva la caída del precio del petróleo?



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       Imagen de José David Martínez Mulford, fotógrafo

La caída del precio del petróleo producido el año anterior no solo ha sido el  causante del frenazo que se produjo en todos los órdenes de la producción energética del país y de sus vecinos de la región, sino también el puntillazo para un gran proyecto por el que se venía preparando Barrancabermeja desde hacía dos años: la modernización de la refinería más grande del país.

A juicio de los expertos en economía petrolera, los grandes perdedores por esta caída de la cotización del crudo son los países cuyas economías dependen básicamente del petróleo como Venezuela, Ecuador, México, Brasil y, por su puesto, Colombia.

Sin duda el más perjudicado es Venezuela, el primer productor de la región y con las mayores reservas del mundo, ya que su economía se basa principalmente en este producto. El 90% de sus exportaciones las constituye el crudo, que representa el 50% de sus ingresos fiscales. Eso, sin duda, repercutirá en las políticas sociales que el gobierno financia.

Por su parte, el 60% de las exportaciones ecuatorianas se basan en el petróleo, un producto que representa el 10% del presupuesto del Estado, lo que también repercutiría en la inversión social del gobierno ecuatoriano. “Si cae mucho el precio del petróleo, si hay recesión o cae la recaudación de impuestos, nuestra variable de ajuste es a la inversión, o sea que en vez de construir 200 escuelas construiremos 100”, advirtió hace poco el presidente de ese país, Rafael Correa.

Otro de los perjudicados en la región es Colombia que el 50% de sus exportaciones dependen del petróleo, que representa el 22% de los ingresos fiscales. La Contraloría General de la Nación alertó recientemente que los presupuestos para el 2015 se elaboraron considerando que el precio del barril estaba en los 98 dólares y ahora está en los 60. Así pues, el gobierno colombiano dejaría de percibir alrededor de 3.600 millones de dólares (2.961 euros)

Para conocer los impactos que se generarán de esta crisis petrolera para el país y para Barrancabermeja, donde se encuentra la refinería que produce el 70% del combustible que consume Colombia, hablamos con tres expertos en materia de economía, el comercio y la academia, quienes desde sus ópticas analizaron el panorama que se cierne tras la caída del precio del petróleo.

Ellos también plantearon estrategias para encarar la situación desde cada una de sus especialidades.

Por ejemplo, el economista y director de Posgrados de la Universidad Cooperativa de Colombia, Fernando Mosquera Zúñiga, señala que si bien es cierto que el precio del petróleo crudo ha disminuido significativamente en los últimos meses de 2014 y primeros meses de 2015, esta volatilidad del precio no es ajena como materia prima que se transa en la bolsa como un ‘commodities’, tal como el oro, azúcar o café.

Se refiere Mosquera a que esto que sucede con el petróleo es simple especulación con su precio en el mercado, así como ha disminuido va a volver a subir más temprano que tarde.

El problema de las empresas petroleras en Colombia y en el mundo se centra en las ganancias extraordinarias que han obtenido casi siempre de la renta del suelo minero o la denominada renta petrolera, que se les ha garantizado contractualmente con gabelas económicas, fiscales y jurídicas.

Al bajar el precio del crudo, disminuyen las ganancias extraordinarias de los pozos cuya extracción del crudo es más costosa y/o su nivel de producción es muy bajo, sostiene este experto.

Al referirse a estas gabelas, Mosquera explicó que están relacionadas con todas las condiciones contractuales que ofrece el Estado Colombiano para garantizar la ganancia extraordinaria de las empresas petroleras asociadas, como por ejemplo bajar las regalías del 20% al 8%, eximir del impuesto a las remesas de capital a la casa matriz y a las empresas petroleras en un 30%, por reforma tributaria.

A las empresas petroleras el gobierno les ‘regaló $1.4 billones de pesos en el año 2010, ¿cuál será el ‘regalo’ en el 2015?, se preguntó el economista.

Otra gabela es la mano de obra más barata del sector energético mundial al ser pagada en pesos y no en dólares, excepto a los cuadros gerenciales que ganan salarios por encima de los 10 mil dólares.

Según Mosquera, la reestructuración de contratos con las empresas contratistas (P.M.R.B.), también hace parte de las gabelas que otorga el estado a las empresas petroleras: quien no se someta desaparece como empresa y por ende los despidos laborales, inicialmente contratistas, y los trabajadores que queden se someten a jornadas laborales excesivas que garantizan recuperar parte de las ganancias extraordinarias por la vía de la sobre-explotación.

Para el presidente de la Cámara de Comercio de Barrancabermeja, Hernando Flórez Anaya, a nivel país la situación crea desconfianza, por cuanto el precio del dólar ha superado la barrera de los 2.400. 

En medio de este panorama la sede de la refinería más grande del país, Barrancabermeja, sufre su peor crisis también, dice Mosquera.

El puerto petrolero está en un punto de inflexión al transitar el camino de ciudad enclave alrededor de la industria del petróleo, y de ciudad-región, alrededor del río Magdalena al ser reconocida por el Estado y el gobierno nacional como plataforma logística multimodal, cambiando su rumbo económico del petróleo hacia el río.

Mosquera señala que por un lado el problema es el costo económico y social que está pagando la ciudad por este cambio de rumbo, al posponer Ecopetrol el proyecto de reforma y mejoramiento de la refinería.

La ciudad había dado pasos preparándose para este acontecimiento desde 2012, creando una burbuja inmobiliaria, acompañada de una burbuja de servicios (hoteleros, restaurantes, transporte, entre otros) que acaban de estallar, licenciando  mil 500 contratistas a fines de diciembre de 2014, lo cual, como es apenas lógico, frenó el ritmo económico de la ciudad y, disminuyó sus regalías y el impuesto de industria y comercio.

Por otro lado –sostiene el economista-, la ciudad no ha hecho conciencia de lo que significa ser plataforma logística multimodal, porque no tiene conciencia del significado geopolítico de la misma, lo que va a hacer más lento, costoso y traumático su transición a la economía del río y del transporte de mercancías de oriente a occidente y de norte a sur, en el marco de un nuevo período llamado de  posguerra, para construir una paz neoliberal.

“Desde luego la crisis de la ciudad es evidente, palpable y durable en el tiempo y el espacio municipal, no nos extrañe por lo tanto que la acumulación de problemas locales (basura, agua, empleo, PMRB, entre otros) inicie una oleada de protestas sociales que rebasen el marco sindical-laboral al marco social y ambiental”, subraya Mosquera.

Para Flórez, en el caso de Barrancabermeja el efecto es mucho más directo, puesto que la estructura de su economía depende en gran medida de la industria petrolera, y siendo aún más específico, de las operaciones que realiza Ecopetrol en la zona, entonces a medida en que esta empresa frene sus proyectos, los distintos renglones de la economía también se detienen.

Agrega este ejecutivo que en Barrancabermeja los sectores relacionados con la industria son los primeros en declararse afectados por la situación, y estamos hablando del sector metalmecánico, obras civiles y transporte, que generan el 52% de la mano de obra, la cual genera el 70% de la demanda de bienes y servicios que produce la ciudad (comercio, servicios de salud y expendio de comidas, servicios de entretenimiento).

Y en este horizonte, Mosquera dice que Colombia no es la excepción, su desarrollo económico planteado por los últimos gobiernos se ha basado en la economía extractiva (locomotora minera), que hoy pasa por la peor crisis mundial de precios (petróleo, carbón, niquel, oro), y obliga a replantear y ajustar el plan de desarrollo 2014-2018 a sus justas proporciones, con una nueva reforma tributaria que compense la crisis de recursos mineros (regalías), por un lado, y por el otro, los costos que exige un proceso de construcción de la paz con los actores armados del conflicto interno con más de 60 años, costos de los cuales nadie se atreve a pronunciar, ni víctimas ni victimarios.

“Un dólar revaluado producto de la especulación financiera hace más costosas nuestras importaciones y la deuda externa, acompañado de una caída en las exportaciones, nos lleva a una situación muy delicada de la economía, y si le agregamos la corrupción, para no ir más lejos, creo quedarme corto en palabras, pero a eso se le llama crisis.

Flórez sostiene que a nivel país se deben generar apuestas muchas más agresivas para incentivar la industria, es decir la fabricación de bienes de capital, esto con el fin de aumentar la manufactura y generar nuevas alternativas de exportación, “con esto se mantendría a la población ocupada y la demanda interna de bienes y servicios activa”.

¿Teniendo en cuenta el panorama en que se está desenvolviendo el país y Barrancabermeja por cuenta del petróleo, considera necesario que se replantee el orden académico en cuanto a la formación de nuevos profesionales con una visión distinta a la que hoy presenta la industria petrolera?

La respuesta de Mosquera es no. “No mientras la economía gire alrededor del petróleo como componente energético principal”.

En esto coincide Flórez, tras considerar que la situación por la que atraviesa la industria es un fenómeno coyuntural y no estructural, “por el contrario, la academia tendría que generar procesos de innovación para que se puedan crear productos o servicios que le puedan dar valor agregado a la industria petrolera”.

La cadena del petróleo requiere geólogos en la exploración, asimismo, la producción requiere ingenieros y técnicos de petróleos, la refinación y la petroquímica requiere ingenieros químicos, el transporte por oleoductos requiere ingenieros mecánicos, eléctricos, electrónicos, su comercialización administradores, contadores, ingenieros industriales o de producción, economistas, abogados para la contratación comercial y las relaciones laborales, entre otros profesionales.

Otro caso sería si el petróleo fuera escaso en nuestro territorio, pero en realidad no es así, las multinacionales petroleras han considerado nuestro país como una zona de reserva; por los costos de extracción y transporte, dijo Mosquera.

El experto da una explicación a este planteamiento: Ante el desarrollo del biodiesel  y el bioalcohol como mezclas con la gasolina, considero muy importante fortalecer la ingeniería química y una especialización en oleoquímica (biodiesel-argentina) y otra especialización en sucroquímica (bioalcohol-brasil).

Mosquera plantea también que alternativas distintas para paliar la crisis generada por el futuro incierto del petróleo podría darse en lo educativo, centrándose en programas que tengan que ver con la logística, la oleoquímica, la sucroquímica, la infraestructura vial y la administración portuaria.

Programas educativos que administren nuestras riquezas. 

Flórez refuerza la tesis de Mosquera al subrayar que lo que se puede hacer es desarrollar programas que les permitan a los adolescentes crear nuevas alternativas de generación de energía renovable y con bajo costo, lo que sería atractivo para el mercado y para los inversionistas.

En lo productivo centrarse en la petroquímica, carboquímica y abonos.

Pero también en las nuevas apuestas en logística  y el desarrollo del turismo, así como la industrialización de materias primas del petróleo en la ciudad permitirán disminuir dicha dependencia y crear una dinámica mucho más sana para la economía.

RECUADRO
OTRA CARA DE LA MONEDA

El director de la Universidad Cooperativa de Colombia Sede Barrancabermeja, Jorge Hernán Silva Besil, considera que en el petróleo no está el futuro de Colombia, en esencia no somos un país productor, dice.

Agrega que al margen de lo que nos han intentado vender, se necesita reorientar el sector productivo, y para ello solo hay dos caminos: la inversión y la producción en nuevo conocimiento tecnológico, y la sostenibilidad agropecuaria (alimentaria).

Silva dice que  Barrancabermeja no es una ciudad petrolera, eso se puede decir de Arauca. “Nuestra realidad tiene que ver con la refinación y los derivados de petróleo,  sin embargo, llegó el momento de romper definitivamente con la cultura de vivir como ciudad satélite de Ecopetrol y replantearla desde las ventajas geográficas que se tienen”.

Bajo esta premisa, Silva sostiene que sí es necesario cambiar desde ya el rumbo en la formación de los futuros profesionales, al menos de los que se encuentran en el campo de acción de la industria petrolera.

“Es lo más lógico y probable que el petróleo continué siendo muy importante para el desarrollo de nuestro país. Por ahora, el mundo sigue necesitando del combustible fósil para su sector productivo”, dice señala Silva. Asimismo considera que las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, y el posible triunfo de los republicanos, un acuerdo pronto con Rusia y sus conflictos en la zona balcánica, la reducción de los ingresos para los grupos islamistas extremos en oriente medio, sumado a la solución, ojalá pacífica del problema democrático en Venezuela, contribuirían rápidamente para que se estabilice el precio del crudo; pero lejos estaremos en el mediano y largo plazo, de los 100 dólares por barril.

Los países con mejor ingreso percapita, servicios de infraestructura, desarrollo educativo e intelectual, no son los que cuentan con más petróleo o recursos naturales no renovables, son todos aquellos que generan mayor innovación en tecnología, y con ella, aseguran sus productos de impacto mundial, controlando a todos los que cuentan con los recursos naturales.

Nuestros jóvenes –asegura Silva- deben plantear su proceso de aprendizaje, enfocado en innovación tecnológica, y generación de producción de alimentos, sosteniendo el agro como la fuente del verdadero recurso mundial.

Para ello necesitamos más ingenieros, técnicos y tecnólogos en producción agropecuaria, más jóvenes que piensen de forma alterna, que se atrevan a pensar lo impensado, estar más cerca de los creativos.

Silva señala que seguramente en el corto y mediano plazo, no existirá escasez de petróleo, por muchos años seguiremos siendo muy dependientes del proceso de exploración y refinación, sin embargo, considera que la educación deberá ser menos dependiente de los subsidios del gobierno y en especial de la industria petrolera, y, sí, más pragmática, menos retorica e idealista y más innovadora y productiva. 

Frente a soluciones de plano que coadyuven a cambiar el rumbo de la actual crisis de Barrancabermeja por la caída del precio de petróleo, Silva considera que Ecopetrol debe diversificar su razón de ser ‘todos los huevos en la misma canasta’ no generan confianza. Es el tiempo justo para que esta empresa inicie procesos de investigación serios, para energía solar, tecnología sistematizada, e inversión en productos derivados del petróleo diferentes a la gasolina, ACPM, y demás.