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2015 El Derecho y la Ciencia Política: un divorcio insostenible

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El Derecho y la Ciencia Política: un divorcio insostenible

​​​Opinión

El Derecho y la Ciencia Política: un divorcio insostenible​

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Julian Raul Flórez López
Docente  tiempo completo Universidad de Colombia sede Cartago
Estudios de doctorado en estado de derecho y gobernanza global en la Universidad de Salamanca, Mágister en Ciencia Política de la Universidad de Salamanca, Abogado de la Universidad libre.





Estas reformas responden a un modelo gerencialista implantado en América Latina desde la década de los 90, que tiene como finalidad la mercantilización de servicios prestados por el Estado, entre estos, la educación. La mercantilización de la educación implica, la hiperespecializacion, término que supone la exclusión de diversas disciplinas en el estudio de una ciencia determinada. Es por ello que, asignaturas como filosofía, ética y sociología, por ejemplo, se hacen cada vez más prescindibles en las facultades de derecho, en razón de un modelo gerencial cuyo único propósito es obtener profesionales que realicen tareas específicas de carácter técnico y operativo. El Derecho como disciplina y el ejercicio de la abogacía como profesión, se han convertido en buenos ejemplos de los arquetipos contemporáneos de educación y de labor que de forma genérica, desempeñan los individuos de las sociedades del siglo XXI. Si bien, la educación superior se ha universalizado (en lo que concierne a su acceso, puesto que muchas personas no pueden pagar este servicio o no resultan aptos para recibir una educación superior pública), la dinámica de las sociedades globalizadas produjo una disección de las ciencias y por tanto, del ejercicio de las mismas. Fue necesario plantear una solución a cada problema y necesidad formulada, se hizo menester especializarse en aspectos muy concretos sobre distintas ramas del conocimiento. La Ciencia Política, una disciplina que hasta hace poco tiempo hacia parte de la formación académica concedida por las facultades de derecho, ha sido relegada gradualmente de las aulas. Este acontecimiento, hace inevitable plantear la siguiente pregunta: ¿Hasta qué punto el estudiante de Derecho puede estar capacitado para identificar y comprender la dinámica del poder? Sí, la Ciencia Política no es otra cosa que la ciencia del poder y con esto, se establece una relación directamente proporcional entre el poder y el derecho, puesto que este último no es otra cosa que el poder regulado por normas. El poder es un elemento esencial de la naturaleza del hombre y definirlo sería sumamente complejo. Abarca todos los aspectos de la vida del individuo, de forma individual y colectiva, los individuos se organizan, a través del poder y por el poder con la finalidad de perpetuar un estado de dominación. Esta discusión es posible enmarcarla dentro de la teoría kelseniana del Derecho (máxima representante del positivismo jurídico, corriente de pensamiento que actualmente sustenta la enseñanza del derecho en la mayoría de facultades del país) y su principal argumento teórico, la norma fundadora o norma suprema (de naturaleza abstracta e indeterminada) de la cual emanan los sistemas jurídicos de los estados. Kelsen atribuye a los sistemas jurídicos una preponderancia, para muchos, infundada sobre el poder. Para Kelsen el derecho genera y regula el poder y no es el poder el que genera y regula el derecho. Se puede estar de acuerdo en que el derecho regula el poder, pero el hecho de que el poder se derive del derecho quizá, sea un razonamiento cuestionable. Este supuesto ha suscitado intensos debates en la comunidad académica, evidenciando, no pocas veces, vacíos y contradicciones en los planteamientos del jurista austriaco. Uno de los principales argumentos en contra de la teoría kelseniana, es el de la primacía del poder sobre el derecho. En este caso, el poder se traduce en aquella atribución que ostenta el constituyente primario (pueblo) como prerrogativa intransferible e imprescriptible para crear y estructurar un sistema jurídico determinado. En este sentido, el argumento de Kelsen quedaría destruido, si aplicara su teoría de la norma fundamente a un acontecimiento histórico como la revolución francesa de 1789. Un ejemplo tan simple como este, pondría en evidencia, las serias limitaciones de una teoría pura del derecho y su falta de comunión con el poder. 

derecho.jpeg     http://ccomunicaciones.udenar.edu.co/?p=15263 - foto tomada de Google ​

¿Qué lugar encontraría la norma fundante de Kelsen en un alzamiento promovido por el pueblo francés del siglo XVIII que acabo con los sistemas jurídicos de la edad media?  ¿Qué asidero encontraría la teoría de la norma fundante, si, se utilizara como referente conceptual para comprender grandes fenómenos históricos como la revolución rusa, el ascenso del nazismo, la primavera árabe y la revolución norteamericana? La Ciencia Política, puede ofrecer herramientas conceptuales para esclarecer e identificar elementos que constituyan una problemática tan relevante y escasamente estudiada en las facultades de derecho actualmente. El futuro abogado, en poco tiempo solo tendrá la capacidad de operar a través de los códigos y los pronunciamientos de las altas cortes, sin darse cuenta que quizá, pueda ser víctima de un poder que desconoce y decide sutilmente su futuro.