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2015 En la lógica del mundo contemporáneo

Universidad Cooperativa de ColombiaSala de Conocimiento2015En la lógica del mundo contemporáneo

En la lógica del mundo contemporáneo

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Psicoanálisis​


En la lógica del mundo contemporáneo​


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Carlos Alfonso Calle Madrid
Psicólogo
Maestría en Filosofía 

Actualmente se encuentra realizando un Doctorado en Teoría Crítica con énfasis en Psicoanálisis




 




Este semillero cuenta con la participación de estudiantes del programa de Psicología y fomenta la investigación entre los mismos por medio de una propuesta incluyente, participativa y colaborativa.  En este sentido, los estudiantes han desarrollado la página web del semillero y se involucran en diversas actividades, entre las que se encuentran: dos proyectos aprobados de investigación; "modalidades de goce en ludopatía y drogadicción" y "la fascinación por la imagen y el goce en las redes sociales específicamente en Facebook". El seminario permanente de investigación en psicoanálisis  inició este semestre con el tema del fetichismo y la perversión; el cine-foro Tiempo I-lógico; y un encuentro en la contemporaneidad con lo cual se pretende invitar a una serie expertos para conversar sobre diversas  problemáticas contemporáneas en la Universidad y otros espacios donde sea posible generar este relacionamiento académico.

El profesor Calle, es una persona observadora, analítica y apasionada por el psicoanálisis, hace de su labor como profesor e investigador un convincente trabajo que aborda algunos impases de la subjetividad en el mundo contemporáneo desde una mirada psicoanalítica. 

Uno de los fenómenos del que habla particularmente; es la investigación de su tesis doctoral, que está relacionado con el cuerpo en la lógica del sistema capitalista actual  y la posición subjetiva de quienes lo ofrecen o son tomados como objeto.  “Muchas personas encuentran que su cuerpo es el medio para poder ser parte activa de la sociedad de consumo. La gente se inserta en esa dinámica de distintas maneras, desde la persona que engalana su cuerpo para obtener un beneficio material hasta quien alquila su vientre, vende su virginidad, comercian sus órganos o hace parte del tráfico de personas voluntaria e involuntariamente.  En este sentido el cuerpo adquiere de alguna manera una condición de mercancía, entonces puede ser desechado, intercambiado por otros, ofrecido. El capitalismo por su parte promueve de diversas maneras esta suerte de intercambios comerciales, de allí que se consolide una relación recíproca entre este y la subjetividad contemporánea”.

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Manifiesta también que actualmente asistimos a otras problemáticas que son fuente de sufrimiento como las adicciones, el endeudamiento, las modificaciones del cuerpo, los servomecanismos tecnológicos que no están tanto al servicio del hombre sino más bien lo hacen su esclavo. “En general, los seres humanos contemporáneos estamos atrapados por una lógica ligada al consumo donde la educación, las relaciones, la sociedad y la tecnología son medios potenciadores de eso que el capitalismo pretende y es la desmaterialización de las relaciones sociales”.   

¿A qué se debe todo esto? 

Son muchos factores; estamos atravesando por unas condiciones históricas particulares. Por mencionar un par de ellas. Existe una exacerbación del narcicismo, es decir,  un centramiento excesivo en el  yo, una amplificación de  imaginario del cuerpo. A la vez esto nos hace supremamente sensibles a la mirada del otro y el juicio de los demás. Así mismo, existe la idea de lograr la felicidad a través del consumo y la adquisición de ciertos objetos que se ofertan a través de los medios publicitarios. Es una búsqueda afanosa por conseguir eso que el consumo dice que hace feliz al ser humano, pero tiene el efecto contrario, produce angustia,  desolación,  excesos y frustración. 

Le interesa entonces ver los efectos del mundo contemporáneo en la subjetividad de cada quien.  En este sentido, ¿Cuál es el papel del Psicoanálisis?  

En primer lugar, como lo plantea Žižek en su texto titulado En defensa de causas perdidas el psicoanálisis se concentra en las consecuencias inesperadas de la desintegración  de las estructuras tradicionales que regulan la vida libidinal, le interesa entender por qué el debilitamiento de la autoridad patriarcal y la desestabilización de los roles sexuales genera angustias y no da paso a un mundo feliz como se nos hace creer. En este sentido, el psicoanálisis no se ubica en la posición moralista o de lamento frente a los aconteceres del mundo contemporáneo en la cual se promulgue el volver a antaño, o sostiene que  todo pasado fue mejor, como si tuviésemos que renunciar por completo a los avances tecnológicos y la condición de desarrollo que vive la humanidad actualmente.  

Por otro lado, el  psicoanálisis se asume como una práctica que busca en el caso por caso  dar cuenta lógica para cada sujeto  en relación con eso que lo hace sufrir. Ello es posible en la medida que alguien demande ser escuchado y bajo transferencia ponga en palabras aquello que no anda, simbolice lo innombrable de sus síntomas y la manera como se repite. Se funda en la cura a través de la palabra, es decir si hay una lógica de la cura, si hay alguien ahí que está dirigiendo una cura. El psicoanálisis no ofrece nada, no da solución, no ofrece un producto, no es un arte en el que se da algo como lo hace el mercado con sus mercancías. No hay una solución de antemano. Pero el hecho que no ofrezca nada, hace que tenga todo el valor pues está del lado de quien apoya que cada quien asuma la responsabilidad de su deseo en este mundo. En este punto, el psicoanálisis, no entrega los significantes a los sujetos, ni pretende una respuesta pre elaborada o una solución inmediata, sino el de permitir que el inconsciente hable para que la persona encuentre una posibilidad de rectificación subjetiva o un apaciguamiento del goce que tanto malestar le produce.

Hablemos de las tecnologías y su influencia.

Como lo hemos dicho, al psicoanálisis le interesa abordar los avatares del mundo contemporáneo y su relación con la subjetividad. En este sentido, la ciencia con sus servicios y productos tecnológicos inciden de manera importante en la condición humana actual y su presencia será cada vez mayor por lo que no se puede desestimar su papel en la constitución del malestar contemporáneo. 

Por ejemplo, el internet y las redes sociales tienen un efecto sobre las relaciones humanas, allí podemos aparentar ser algo que no somos, constituir amistades cuando no hay tales, Facebook se ofrece como un sucedáneo de comunidad y democracia. Las redes sociales en general y otros dispositivos tecnológicos pueden llegar a convertirse en  instancias controladoras, en nuevos amos que gobiernan nuestras vidas.

¿Por qué nos preocupamos tanto por el futuro? 

Estamos asistiendo a la sociedad del riesgo como parte del despliegue ideológico actual. A muchos les interesa seguir fomentando una visión apocalíptica donde algún fenómeno, sea un virus, el calentamiento global, una célula terrorista, una bomba de destrucción masiva, un gobierno, entre muchas otras cosas amenace la supervivencia y el futuro de la humanidad. Esta es una manera de distraernos de nuestros verdaderos problemas, de estar más preocupados por una vida en el más allá, de un futuro que no se sabe con certeza si ocurrirá y así evitar que generemos actos de transformación en el ahora.

Por su parte al psicoanálisis no se le acusa tanto de fomentar el miedo sino de ser profundamente pesimista y tener una mirada desesperanzadora del futuro. No hay nada más equivocado en ello. Para responder a las críticas valga la pena traer a colación algunos apartados de la entrevista que el periodista George Sylvester Viereck le hiciere a Freud en 1926 donde el padre del psicoanálisis le dice no estar preocupado o interesado en lo que sucederá después de muerto, que para nada se le puede calificar de un profundo pesimista pues no permite que ninguna reflexión filosófica arruine el disfrutar de las cosas simples de la vida. Freud dice no despreciar al mundo pues expresar su desdén por el mismo es una manera de cortejarlo. Igualmente sostiene no ser un infeliz al menos no más que otros. 

En conclusión preferimos la vida a la destrucción, pero sin llamarnos a engaños. La vida es una barca a la deriva como decía Lacan, unas veces estamos en la orilla, otras veces estamos navegando. Esa es la vida.