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2015 La investigación formativa: Un campo de conocimiento que se potencia desde Ibagué

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La investigación formativa: Un campo de conocimiento que se potencia desde Ibagué

​Investigación

La investigación formativa: Un campo de conocimiento que se potencia desde Ibagué​

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John Fredy Ramirez Casallas
Licenciado en Matemáticas y Física 
Doctor en Didáctica de las Ciencias Experimentales y Sociales
Profesor Investigador de la Universidad Cooperativa de Colombia sede Ibagué
John.Ramirez@campusucc.edu.co​






El grupo de investigación denominado Investigación Formativa inició a finales del año 2006, adscrito al programa de Ingeniería Civil de la Universidad Cooperativa de Colombia, sede Ibagué.

Desde sus inicios, lo hemos liderado en compañía de Andrés Augusto Morales, en la actualidad Jefe de la Oficina de Acreditación de la Sede Ibagué. Otro de sus valiosos integrantes es Oscar Augusto Díaz, en la actualidad Coordinador de la Oficina de Archivo de la Sede. Posteriormente, la profesora Cecilia Murcia García del programa de Administración de Empresas, y el profesor Fernando Morales Rengifo del programa de Derecho en Ibagué, se vincularon al trabajo del grupo.

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Nuestro inicio está marcado por la preocupación básica de estudiar la Investigación Formativa (IF) con el propósito de cambiar la realidad. Este interés en particular llevó a reconocer una paradoja bien interesante en la administración de los procesos de investigación en la Sede, siendo posible reconocer dos periodos. En el primero desde el año 2000 hasta el año 2003, bajo el liderazgo del profesor Emiliano Olaya Barrios, desde la Universidad Cooperativa de Ibagué se creó el nodo Tolima de los Semilleros de Investigación; tomando como materia prima profesores y/o estudiantes que hasta "rayando las 10 de la noche" nos quedábamos a trabajar en diversas maneras de transformar la realidad cotidiana de nuestras aulas de clase. Un segundo periodo, desde el 2003 hasta el año 2006, bajo la dirección de Rómulo Guevara, marcó diferencias con el proceso anterior al ser formulado como parte de las políticas de la Universidad en todo el país.

 Lo paradójico de los dos periodos apareció como resultado de una mirada reflexiva sobre esa corta e intensa historia; mientras en un proceso primaron las inquietudes de los actores universitarios y, en el segundo, las disposiciones de la organización, en ambos la Universidad fue protagonista activa de primer orden en la región; pero todo ocurría a pesar de que los cambios reales, concretos, significativos apenas eran visibles. A este efecto donde todo cambia a través de la investigación formativa, pero al final muy poco cambia, lo llamamos el efecto espuma de cerveza, una metáfora en la que el contenido real es amplificado por la espuma, pero cuando esta decae queda en verdad lo que era, normalmente muy poco líquido.

Desde aquella época, los interrogantes y las tesis han sido diversos: Tal vez se trata de que la realidad social es difícilmente transformable, por lo que o es innecesario insistir y es mejor cambiar sus actores (una opción muy frecuente) o tal vez es necesario aceptar que se trata de un cambio gradual, de largo aliento. Otros autores defienden que el asunto es posiblemente una consecuencia de política estatal; tal vez si copiamos lo que han hecho los Estados Unidos en la última centuria, podríamos llegar a ese anhelado punto, como así lo ha implantado el estado colombiano desde la idea de los Sistemas de CyT+I.

Al margen de las polémicas que podamos suscitar al respecto de tales tesis, consideramos que la construcción de conocimiento es un proceso de carácter situado. Y existen indicadores de dicho comportamiento. Uno muy concreto consiste en que hayamos podido probar por más de diez años consecutivos que estudiantes de nuestra región -con problemas en matemáticas, lectroescritura, ciencias, etc.- puedan terminar un curso de Física para ingenieros, en primer y/o segundo semestre, escribiendo como examen un artículo de investigación escolar en el que integran contenidos del curso, con problemáticas regionales e intereses propios que les llevaron a estudiar una ingeniería particular (sistemas o civil). Avance este premiado en el año 2013 en Encuentro Internacional de Educación en Ingeniería de ACOFI, en el marco del Foro Mundial de Educación en Ingeniería.

Pero lo más significativo es que este avance hace parte de lo que hoy llamamos un modelo en IF, que sirve para representar la organización a través de problemas que tiene la evolución de la investigación formativa en su interior. Pero no ya desde el nivel de las clases sino en relación con diversos subsistemas que componen a la Universidad como un todo. De esta manera, necesariamente hemos llevado el concepto de IF a un nuevo nivel, ampliándolo, más allá de las aulas de clase, donde fue inicialmente pensado.

Cuando miras en retrospectiva te das cuenta que lo que hemos venido intentando desde hace un buen rato es precisamente la producción de conocimiento original en este campo, haciendo posible aportar al corpus teórico y metodológico de la IF. Y este trasegar se encuentra asociado a eventos que eran apenas esperables en un periodo de ciencia normal, como lo refiere Thomas S. Kuhn: la incredulidad de muchas personas en diversos encuentros regionales y nacionales de semilleros de investigación es un ejemplo. Me gusta contar que demoramos cuatro años para lograr que nos aceptaran publicar un artículo en una revista científica, además de la polémica que tuvimos con el Editor.

Desde aquella época hasta esta en donde se han puesto de moda las clasificaciones del conocimiento, el camino que hemos revisado y elegido reiteradamente ha sido seguir en la senda de consolidar fundamentos teóricos y metodológicos que nos permiten crecer en complejidad y pertinencia frente a las necesidades de nuestra región. Este buen andar nos ha mostrado que es un camino más difícil, menos "visible", pero que hoy nos llena de seguridad, al mostrarnos que los reconocimientos (hemos sido ganadores nuevamente en el Encuentro ACOFI 2014) y la producción de conocimiento (tesis de pregrado y maestría en curso) son connaturales con la evolución sólida que hemos venido teniendo. Como se dice en el código marinero: avizoramos buen viento y buena mar,… y esperamos que así sea.