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2015 Justicia y Objetividad

Justicia y Objetividad

​​​​Opinión

Justicia y Objetividad​

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Hugo Ramón Martínez Arteaga

Contador Público y Abogado

Director de la Universidad Cooperativa de Colombia sede Arauca

Hugo.martineza@ucc.edu.co​​




Abordar un acercamiento a estos conceptos nos lleva indefectiblemente a asociar otros términos como la moral y la ética. La justicia, como principio y como valor debe orientar todas las actuaciones humanas, pues cada decisión tomada en un momento determinado afectará a alguien justa o injustamente. 

Así, por ejemplo, el docente que al evaluar a un estudiante no lo hace en igualdad de condiciones a los demás. Y viceversa: el estudiante que resuelve su evaluación en forma honesta y obtiene una calificación regular, mientras otro estudiante obtiene una calificación excelente mediante mecanismos fraudulentos no detectados. Y más aún, el estudiante que mediante la utilización de estos mecanismos, logra obtener su título profesional o exonerarse de algunos requisitos para lograr ese mismo objetivo.

¿Y dónde está la justicia entonces? ¿Y la objetividad? La sabiduría popular suele ser infalible y se expresa mediante los adagios y acá aparece ese tan conocido de que "la justicia tarda pero llega" o aquel que reza que "más fácil cae un mentiroso que un cojo".

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Igualmente, existen diversas formas de aplicar justicia, o mejor, de recibir la sanción aquel que ha infringido alguna norma de convivencia o de sanas prácticas: la sanción legal, por una parte, y la sanción moral por la otra, o como mínimo la sanción interna al verse abocado a vivir eternamente mirando tras sus espaldas con el temor de ser descubierto en cualquier momento.

No siempre el camino más corto es el que nos permite llegar más rápido a un sitio, pues puede ser el más escabroso y lleno de abismos y riesgos que al final nos puede retornar al punto de partida o más atrás. Y eso suele ocurrir a quienes recortan caminos mediante el engaño, el fraude, la injusticia y demás  medios contrarios a los principios de la buena fe y la honradez.

Es el momento oportuno para invitar a todos que hagamos un acto de contrición, un examen de conciencia para evitar esas tentaciones que aparentan una solución que generalmente devienen en un problema con consecuencias nefastas.

Estén seguros, la justicia logra su cometido. Nada mejor que mirar siempre de frente, con la tranquilidad del que "nada debe nada teme", con el sosiego y paz espiritual que es la que nos depara una verdadera calidad de vida.