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2015 La Universidad Cooperativa de Colombia comprometida con la movilidad

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La Universidad Cooperativa de Colombia comprometida con la movilidad

​​​​​​​Investigación 

La Universidad Cooperativa de Colombia comprometida con la movilidad 



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Una de las principales preocupaciones de los gobernantes en las diferentes ciudades del País, es como enfrentar la movilidad y el impacto que se tiene con el medio ambiente. Aunque existen diferentes medios de transporte para reducir el caos en las vías, a los ciudadanos les hace falta más conciencia frente este impacto social.

En la ciudad de Medellín se prepara el 4° Foro Mundial de la Bicicleta, para algunas personas este transporte es ideal para disminuir el caos que se vive en las ciudades. De esta manera se puede contribuir con la mejora del medio ambiente, debido a que es  ecológico, además de que brinda la posibilidad de movilizar a las personas de una manera ágil y versátil.

Pero la pregunta es, ¿en las ciudades estamos preparados para afrontar los cambios de desplazamiento que se avecinan? La excesiva venta de carros y de motos ha conllevado a que en las urbes se haga más complicada cada día la movilidad. Los ciudadanos debemos estar alertas para tener un medio de transporte alternativo, eficaz, rápido y saludable. 

En Medellín se realiza la construcción de varias obras que cambiaran la rutina y la movilidad de los ciudadanos, entre ellas se encuentra Parques del Río, en el corredor vial más importante de la ciudad, lo que implicará que las personas que utilicen esta ruta deban desplazarse pos vías alternas, conllevando al colapso y cierre de varias calles.

Si a esta problemática social le sumamos los efectos que se pueden reflejar en el medio ambiente a futuro, pero que estamos viviendo hoy en día, debemos comenzar hoy mismo a generar conciencia frente al impacto socio-ambiental. Las ciudades están colapsadas, provocando estrés en las personas que les toca vivir este día a día en medio de  trancones.
Un estudio de movilidad emitido por el Canal Caracol el 19 de enero de 2015 afirma que un colombiano puede pasar un equivalente a 20 días del año en un trancón, lo que afecta la productividad del país, sin contar con el daño que se hace a la capa de ozono.

especialista en EducaciOn Ambiental y Desarrollo Sostenible-Jhon Fredy Acevedo Restrepo.JPGPara los expertos en el tema, este efecto silencioso es el causal de discordia y de inconformismo por las diferentes administraciones gubernamentales; lo cual hace un punto común para tratar en los diferentes foros que se llevan a cabo acerca de este preocupante aspecto que sigilosamente ha generado está acabando con la tranquilidad de los ciudadanos. 

El especialista en Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible, Jhon Fredy Acevedo Restrepo, jefe del programa de Administración de Empresas de la sede Medellín, habla sobre los principales aspectos que se pueden tratar frente a esta problemática social. 

Movilidad urbana y desarrollo sostenible

Todos los días, para casi cualquier actividad que decidan realizar, los ciudadanos deben desplazarse por la ciudad o acceder a ella: para trabajar, asistir a centros educativos, comprar, ir al cine, e incluso pasear por un parque. Así, al cabo del día, se producen millones de desplazamientos en nuestros pueblos y ciudades.

La movilidad urbana, entendida como la necesidad o el deseo de los ciudadanos de transportarse, es un derecho social que es necesario preservar y garantizar de forma igualitaria. En las últimas décadas y como resultado de la primacía absoluta del vehículo particular, frente a otros medios de transporte y la continua expansión urbana, alejamos cada vez más las zonas residenciales de los centros de trabajo, ocio, comercio, entre otros.  El ejercicio de este derecho se ha convertido en el origen de muchos conflictos y desigualdades sociales.

Ruido, contaminación, alta incidencia de enfermedades relacionadas con la concentración de contaminantes en el aire, embotellamientos, pérdidas de horas productivas, con el estrés que producen estas situaciones; despilfarro energético, dificultades de desplazamiento para personas con movilidad reducida, son algunos rasgos característicos de las ciudades modernas y sus entornos periurbanos.

Parece claro que las maneras actuales de acceder y desplazarnos por la ciudad deben cambiar para que el derecho a la movilidad esté realmente garantizado y sea compatible con un nivel de calidad de vida más adecuado.

En este sentido, cada vez más la movilidad de las ciudades se está orientando a incorporar criterios de sostenibilidad para lograr un equilibrio entre las necesidades de desplazamiento y accesibilidad que permita a los ciudadanos disfrutar de los espacios urbanos, de una manera segura y que  garanticen economía en tiempo y en energía; paralelamente que se favorece la protección del ambiente, la cohesión social y el desarrollo económico.

El papel de la política pública a la hora de promover la transición hacia un modelo de movilidad urbana sostenible es básico, porque es a través de ella que se crean los mecanismos y estructuras necesarios para lograrlo (más y mejor transporte público, vías peatonales, ciclo vías, entre otras), pero no lo es menos el aporte de los ciudadanos, se requiere el cambio de los hábitos de movilidad que se basan en el conjunto de decisiones individuales que todos tomamos diariamente.

En este sentido, hay que señalar que el hacer un uso más racional y eficiente del vehículo privado, uno de los principales responsables del deterioro ambiental urbano, se requiere de una alta concienciación y participación ciudadana; eso sí, apoyada por alternativas reales que sean cada vez más sostenibles, eficaces y confortables.

Movilidad urbana

Según el diccionario de la Real Academia Española, hace referencia que movilidad es la  capacidad de moverse o de recibir movimiento. Siguiendo esta definición, se puede afirmar que el transporte urbano se relaciona con el movimiento dentro y fuera de la ciudad. 
Desde el punto de vista, la movilidad es una necesidad básica de las personas que debe ser satisfecha, de manera que el esfuerzo que requieran los desplazamientos necesarios para acceder a bienes y/o servicios no repercuta negativamente en la calidad de vida ni en las posibilidades de desarrollo de los ciudadanos.

Otro aspecto fundamental, es que la movilidad urbana es también un derecho que debe estar garantizado, en igualdad de condiciones, a toda la población, sin diferencias derivadas del poder adquisitivo, condición física o psíquica, género o cualquier otra causa.

Desarrollo sostenible

El término sostenibilidad o desarrollo sostenible fue formalizado por primera vez en el Informe Brundtland, elaborado en 1987 por la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas.

En la segunda “Cumbre de la Terra” (Río de Janeiro, 1992), se incorporó a esta definición la idea de que el desarrollo sostenible tiene que apoyarse sobre tres pilares: el progreso económico, la justicia social y la preservación del medio ambiente.

El desarrollo sostenible, por tanto, no se refiere exclusivamente a cuestiones del medio ambiente. Debe entenderse en una triple dimensión económica, social y ambiental.

Aplicando estos conceptos al ámbito en mención, un modelo sostenible de movilidad urbana debe asegurar la protección del medio ambiente, mantener la cohesión social y la calidad de vida de los ciudadanos y favorecer el desarrollo económico.

Los conflictos de la movilidad

El actual modelo de movilidad urbana, denominado por la cultura del vehículo particular  y condicionado por un modelo de ciudad de carácter expansivo, que genera cada vez mayores necesidades de desplazamiento, presenta muchos y serios conflictos que influyen en el desarrollo económico y social, el ambiente, la calidad de vida y la salud de los ciudadanos.

La congestión crónica del tráfico, que tiene numerosas consecuencias negativas por la pérdida de tiempo y los daños al ambiente: el deterioro del bienestar producido por la contaminación, el ruido y la sedentarización; la extrema dependencia de los derivados del petróleo; los accidentes de tránsito; la alteración de la estructura territorial por la construcción de carreteras y autopistas, con serias afecciones al paisaje y la biodiversidad; la ocupación del espacio urbano por infraestructuras para la circulación de vehículos, entre otros, amenazan la humanidad.

La mayoría de los problemas derivados del modelo de movilidad actual se producen y soportan dentro de las propias ciudades, pero algunos, como la emisión de gases de efecto invernadero, tienen mucha trascendencia y, en el plano espacial, repercuten a escala global, y en el temporal, pueden afectar a las generaciones venideras.

Depende entonces no solo de las políticas de Estado, sino de la cultura ciudadana hacerle frente con soluciones rápidas y efectivas que permitan comenzar nuevamente a cuidar un planeta del cual hemos abusado indiscriminadamente en los últimos años. La decisión está en nuestras manos.


Mayores informes: 
Santiago Villa Machado
Analista de Comunicaciones
Sede Medellín