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2015 La Universidad, una Casa Abierta para el conocimiento

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La Universidad, una Casa Abierta para el conocimiento

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La Universidad, una Casa Abierta para el conocimiento

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Mauricio Jiménez Flórez  es Psicólogo y Magister en Filosofía de la Universidad del Valle. En nuestra Universidad, pertenece al grupo de investigadores y hace parte de la Facultad de Psicología; ha dictado las cátedras de Psicología Social Comunitaria, Bases Socioculturales, Metodología Cualitativa, y actualmente Seminario de Investigación I.

El año pasado, en el marco de la programación de la Tercera Casa Abierta de la Facultad de Psicología, el profeso​r Mauricio Jiménez realizó la entrevista al investigador de juventudes, Germán Muñoz, que denominó “Ser joven en Colombia: subjetividades, nuevas tecnologías y conflicto armado”. La entrevista fue publicada en la revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, indexada (A2), liderada por el Centro de investigación CINDE. 





Publicación Revista Páginas 437 -455

1. La entrevista que realizó está enfocada en los jóvenes, ¿nos puede contar algunas conclusiones, si las hay, o destacar lo más importante de esta entrevista?
Tratar de hacer un diagnóstico del presente es una tarea que nos recomendaba Michael Foucault, la entrevista es un granito de arena frente a esta tarea titánica pero imprescindible. Cuando intentamos comprender el tema de los actuales jóvenes en Colombia, nos encontramos frente a una diversidad y riqueza tal que nos sentimos abrumados pero a la vez felices por su inmensidad. Es por esta razón que la entrevista propone cuatro ejes de discusión: las nuevas subjetividades o identidades, cómo se las quiera abordar; los actuales medios virtuales para construir esas subjetividades; la participación política desde esos medios y, por último, el conflicto armado. Creo que más que conclusiones, la entrevista plantea un par de temas, puntos de partida para la discusión sobre el lugar y aporte de los jóvenes colombianos frente a su país. 


2.  En el artículo el entrevistado menciona que los jóvenes no tienen futuro, ¿Qué piensa acerca de esto y cómo se está haciendo desde la academia para disminuir este pensamiento en los jóvenes y en la sociedad?
Catastrófica y pesimista puede parecer la posición del joven sin futuro. No todo es malo podría decir alguien. Sin embargo, veámoslo en cifras. Las estadísticas muestran que en los últimos veinte años (1993 a 2013) han muerto 39.112 personas por Homicidios Comunes en la ciudad de Cali. Es decir, muere un promedio de 5.3 personas por día desde hace veinte años. De este total de Homicidios Comunes (39.112), 22.187 corresponden a personas con edades entre los 10 y 30 años (56,7% del total), edad que comprende el segmento de 14 a 26 años, considerado legalmente como población joven en Colombia (Ley 375 de 1997), cifras de la Alcaldía de Cali. Estamos hablando de estadísticas sólo de homicidios, no de acceso a educación, salud, empleo o trabajo digno. Así las cosas, ya no parece tan exagerada la afirmación del joven sin futuro. El trabajo del Estado, o sea, de todos, no sólo los gobernantes, debe apuntar a que ser joven no sea sinónimo de un futuro desalentador, sino que los jóvenes logren acceder a proyectos de vida integrales donde se posicionen como sujetos políticos, éticos, de derechos, sujetos que orienten en forma crítica el rumbo de sus vidas articuladas al orden social en el que están inmersos.    


3. ¿Qué estrategias realiza usted como educador para orientar a los jóvenes?
Como psicólogo de formación mi trabajo es desde esta disciplina, específicamente la psicología social. Sin embargo, y como usted lo menciona, es complejo substraerse completamente a un componente educativo o pedagógico en un proceso de intervención. El trabajo desde la perspectiva de la psicología social de corte construccionista se enfoca, desde mi punto de vista, en el acompañamiento a un otro en el proceso de reescritura de sus historias y realidades. Es asumir la palabra en medio de un metarrelato (como lo son nuestras realidades sociales, culturales, económicas, políticas, de género) que muchas veces oprime la posibilidad de creación y recreación del otro, ya sea ese otro joven o no. Un ejemplo actual, de esos metarrelatos que oprimen, es la discriminación fundada en prejuicios, creencias personales, frente a la posibilidad de adopción por parte de personas homosexuales. En otras palabras, palabras de  Martín-Baró, la acción humana no debe ser una secuencia de movimientos desarticulados, debe ser la puesta en ejecución de un sentido. Allí entra a ocupar un lugar significativo el psicólogo.


4. ¿Desde su perspectiva como profesor y psicólogo, cuál es el aporte y lugar de los jóvenes en el país?

Creo que podría verse de la siguiente manera: partamos del supuesto que la realidad es una construcción de sentido en un marco histórico, es decir, cambia a lo largo del tiempo no es estática y está atrapada en el devenir de lo humano. A pesar de lo anterior, a veces pensamos que la realidad es así y no va a cambiar, no va a pasar nada, “es la vida que nos tocó”, es el llamado pesimismo del latinoamericano y del colombiano diría uno, por dar un ejemplo. Allí hay una contradicción, porque quienes dan el rumbo a la historia, quienes le dan un sentido a la historia no son los libros de historia, sino los societarios. En consecuencia, un posible campo de acción de la psicología, la psicología social construccionista crítica más específicamente, es facilitar procesos ya sean individuales o colectivos donde los societarios asuman un punto de vista crítico y proactivo frente a su realidad social, política, económica. Es decir, intentar realizar una lectura crítica de la realidad, asumir una posición informada sobre ella y, sobre todo, actuar para transformarla: darle un sentido diferente a la realidad, exigir y participar en ese cambio.  


5. ¿Qué piensa usted sobre la adopción de parejas del mismo sexo? 
Mi opinión profesional se fundamenta en estudios realizados en Europa, en el concepto del Colegio Colombiano de Psicólogos, en el concepto de la Asociación Colombiana de Psiquiatría. Todos ellos apuntan a que no existen diferencias significativas en la crianza de los padres asociada a su orientación sexual. Es decir, el comportamiento de un padre con su hijo no se puede predecir debido a su orientación sexual, es muchísimo más complejo, intervienen muchos otros factores: sociales, culturales, políticos, de género... Situaciones complejas en la crianza las hay y las habrá, ya sean padres hetero u homosexuales. Sin embargo, este tema actual en Colombia es interesante de ser explorado. Creo,  echando un vistazo muy rápido al tema sin ser un experto en él, que en esta discusión existe la idea de una supuesta personalidad homosexual, o forma de ser homosexual, como si todos los homosexuales fueran clones de uno original, o algo por el estilo. Creo que detrás esta discusión subyace un pensamiento un poco viejo ya, es la idea de una especie de esencialismo, en este caso, de un esencialismo homosexual, un pensamiento del tipo:  “es que todos los homosexuales son…” lo cual es tan difícil de sostener como la afirmación opuesta: “es que todos los heterosexuales son…”