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2015 Qué sigue después de las NIIF

Qué sigue después de las NIIF

​​NIIF​

Qué sigue después de las NIIF


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Juan Andrade Urbano
Profesor de la sede Popayán
Programa de Contaduría Pública








En el año 2006 y 2007 con el auge de la internacionalización de los mercados en Colombia, se empezó a hablar por primera vez del cambio que debían sufrir  las normas contables locales por la apertura de dichos mercados hacia el exterior en forma de importaciones o exportaciones, con todo esto del comercio internacional empezó a circular en nuestro medio aquello de las normas internacionales de contabilidad NIC, como inicialmente se llamaron, necesarias para poder negociar con empresas en el ámbito global, entonces se crearon grupos de estudio para analizar cómo iba a ser el proceso del cambio en nuestra contabilidad, se hicieron largas capacitaciones y cursos que no tenían ningún norte porque aún  no estaba claro que era lo que se pretendía realmente con estos cambios, si adoptar dichas normas internacionales tal como estaban diseñadas, o si se iba a realizar un proceso de convergencia para llegar finalmente a implementarlas.

Hoy, después de ocho años del inicio de dicho proceso y de que en Colombia se expidiera la Ley 1314 de 2009 o Ley de convergencia hacia las Normas Internacionales de Información Financiera NIIF, como finalmente se llamaron, apenas algunas empresas están terminando de adoptar estas normas internacionales, otras apenas están en el proceso de adopción y negociando precios de asesoría,  también las hay que aún no se han decidió ni siquiera a hacerlo esperando que pase algo y que finalmente el gobierno, con su improvisación a que nos tiene acostumbrados, diga que ya no es necesario implementar estas normas, o que hay unos topes para hacerlo o que deben existir ciertas condiciones que deben cumplir las empresas para entrar al proceso, en fin, esperando que ocurra el milagro y que finalmente se establezca que ya no tienen que hacerlo, cosa muy posible en nuestro querido país del Sagrado Corazón.
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Ya entramos a la fiesta del cambio de normas internacionales por las locales, adoptadas en la gran mayoría por empresas de acuerdo a los tres grupos que dispuso el gobierno colombiano clasificándolas en grupo uno, microempresas, grupo dos, pequeñas y medianas empresas y grupo tres como las grandes empresas, la pregunta es, ahora qué sigue, qué va a pasar ahora que ya todas estas empresas, por obligación o por conveniencia y después de haber destinado una importante suma de su presupuesto que pudieron haber utilizado en compra de activos (bienes o servicios) o disminución de algunos pasivos (deudas, obligaciones) para poder crecer o por lo menos subsistir, ya pueden mostrar al gobierno que tienen en su sistema contable y financiero dichas normas internacionales para sus diferentes gestiones e informes a terceros, como reza alguna norma de estas, la panacea para el administrador estatal.

Que benéfico puede tener con esta adopción, una empresa que nunca va exportar ni importar un solo peso, para que le va a servir esta clase de normas a empresas que no tienen nada que ver con el comercio internacional, quienes van a ser los encargados de mirar si todas las empresas están cumpliendo con esta obligación tan adaptada a la conveniencia del gobierno ante sus amigos extranjeros, tan solo por quedar bien, por estar a la moda, porque estas normas no son sino eso, una moda impuesta por el amigo del norte como condición para poder entrar a la fiesta empresarial global, muy importante por cierto, y que el gobierno colombiano acepto para que no lo sacaran de la fiesta, pero eso no es lo grave, lo realmente comprometido es que no se pensó en las consecuencias reales que esta decisión pudiera traer a sus conciudadanos que son a los que precisamente debería defender.

Y es increíble que el mismo Consejo Técnico de la Contaduría Pública, un ente adscrito a la Junta Central de Contadores, máximo organismo que tiene la Contaduría Pública en Colombia, que nació como regulador de las normas y reglamentos que pudiera expedir el gobierno para que no fueran a lacerar los intereses de las normas y principios practicadas en Colombia, se dejara anular cuando el gobierno en una jugaba magistral, lo nombrara como máximo garante en el proceso, para que analizara y diera sus conceptos emitiendo un informe final de la manera como debían proceder las empresas Colombianas en el cumplimiento de esta nueva normatividad, lo cual efectivamente emitió en su “Direccionamiento estratégico del proceso de convergencia de las normas de contabilidad e información financiera y de aseguramiento de la información, con estándares internacionales”, publicado el viernes 27 julio de 2012, yéndose con lanza en ristre con todo lo que alguna vez defendió ante el mismo gobierno, solo por cumplir con los requerimientos de nuevo jefe, agradecido por tan impórtate compromiso y designación, olvidó para que fue realmente concebido, sus principios y filosofía se perdieron encandilados con las luces del cargo y se fueron al carajo, como castizamente lo diría nuestro recordado Nobel literario, García Márquez.

En mi opinión, el mal no estuvo en implementar estas normas que finalmente nos van a servir para que ganemos reputación ante los mercados internacionales en este mundo tan globalizado característico de nuestra época, tampoco nos podemos quedar atrás ni ser intransigentes ante los procesos de mejora, pues sociedad que no se adopta al cambio está condenada a desaparecer, con lo que no estoy de acuerdo es el alcance que tienen estas normas y algunas modificaciones a las normas locales que pueden llegar a afectar de gran manera los procesos que perfectamente han estado funcionando en Colombia.

Mi critica es a la manera como se están llevando a cabo estas implementaciones, que realmente ya pasan de convergencia a implementación total si uno ve la norma  tal y como están concebidas, no se hizo un juicioso análisis que estas normas han funcionado en países donde no tienen las mismas condiciones del nuestro, lo que está bien no hay porque cambiarlo porque corremos el riesgo de dañarlo, es un principio elemental y es lo que se pretende con la imposición de algunas de estas normas, grave porque se deben implementar si o si y eso puede generar un escozor muy difícil de sanar con el tiempo, el remedio a mi parecer, será peor que la enfermedad, hecha la ley hecha la trampa como dicen por ahí, no esta tan cierto que la implementación de estas normas nos vayan a dar una claridad absoluta en todos los informes y procesos contables, financieros y menos administrativos, lo que si se logrará es mejorar y llegar a una realidad empresarial, saneando en muchas ocasiones la información de empresas que realmente si estén muy viciadas, pero no es la panacea que nos pintan y que va a permitir al gobierno para tener un control ineludible generando con ello más recursos, como objetivo final, es un arma de doble filo y creo que el tiempo me dará la razón.​