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2015 Razones o motivos que inducen a la creación de organizaciones

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Razones o motivos que inducen a la creación de organizaciones

​​Administración de empresas

Razones o motivos que inducen a la creación de organizaciones

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Roberto Parra Valencia

Docente Facultad de Ciencias Administrativas, Económicas y Contables

Programa Administración de Empresas​

Sede Popayán






 Sin embargo, antes de escarbar esa inquietud, es oportuno concretar el concepto aquí manejado de unidad productiva, en el sentido de que se trata de toda actividad tendiente a intercambiar dinero por bienes o servicios. Lo anterior quiere decir que toda la gama posible de emprendimientos, así no tengan el carácter de innovador, como piensan al respecto algunos autores, se toman en cuenta a la hora de hacer el análisis de las causas o razones que los originan. Por lo tanto, frente a la inquietud expresada, existe una clasificación muy amplia pues incluye grandes organizaciones, mipymes y famiempresas, vinculadas a los sectores formal e informal de la economía, ya fuere que acataren o no la normatividad  vigente que las rige.

Esta inquietud hemos tratado de compartirla y trasladarla a los estudiantes de Administración de Empresas, a fin de encontrar la mayor cantidad posible de razones o motivaciones y registrarlas como ejercicio comparativo de autoimagen. La actividad con los estudiantes consiste en encontrar, identificar y en lo posible analizar y evaluar, cada una de esas causas para luego contrastarlas con el propio pensar del estudiante, con el objeto de responderse a sí mismo si esa causa obedece a un proceso racional o a una simple decisión de carácter emocional.
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   Foto tomada de: http://bit.ly/1U7GFYn

Estimamos procedente e importante que el estudiante se “mire” internamente para auto-cuestionarse si debe asumir una idea de negocio sobre la base de razones compatibles con su forma de pensar y actuar. Infortunadamente, hay organizaciones que nacen sin esta reflexión y, evidentemente, el camino a recorrer se torna más riesgoso y revestido de incertidumbre.

Algunas estadísticas que reflejan la alta mortandad de organizaciones en nuestro medio (casi el 60% en los tres primeros años) ameritan una mirada reflexiva acerca de sus orígenes y no temo afirmar que en ellos pueden encontrarse en buena proporción un defectuoso inicio, esto es, una razón o motivación que no encuadra con las características del prototipo empresarial.
Diversas y sin intención de clasificarlas, se muestran a continuación algunas causales que posiblemente han dado origen a muchas de nuestras organizaciones (considerando el contexto colombiano):

  • ​La inducción de terceros. En ocasiones, y con las mejores buenas intenciones, muchos nos atrevemos a sugerir ideas de negocios a otras personas que nos comentan su intención de generar una nueva unidad productiva. Pero, alguien dijo que de buenas intenciones está lleno el infierno y, probablemente, está induciendo al potencial empresario al fracaso. Veamos un ejemplo: alguien que se gana la lotería, se encuentra casualmente con un amigo a quien comenta la buena nueva. El amigo, con muy buena intención, e inclusive sin que se lo soliciten, recomienda invertir en una venta de sillas universitarias, porque un primo suyo tiene ese tipo de negocio en Cartagena y de seguro que en Popayán, sería un completo éxito. Cabe preguntarse: ¿Qué tiene que ver la silla universitaria con la motivación del nuevo empresario? ¿Qué relación tienen Cartagena y Popayán en lo que a sillas universitarias se refiere? Y, así sucesivamente, podríamos mencionar más interrogantes y otros casos similares.

  • La moda. Hay sectores económicos o tipos de negocio que se parecen a las confecciones, o sea, se ponen de moda, y una parte de aquellas personas que tienen en mente generar un nuevo negocio, lo hacen siguiendo la motivación o el esquema de otros, al detectar buenos logros. Resultado: lo que inicialmente era un buen negocio para unos pocos, termina siendo un mal negocio o un fracaso para muchos. El último y más claro ejemplo de lo aquí expresado lo representan la “multitud” de oferentes de telefonía móvil. En sus inicios, negocios de esta categoría eran prometedores; hoy, ya no representan una buena oportunidad para invertir pues las ciudades se saturaron de ofertas de este tipo. 

  • Por poseer un determinado conocimiento. Son diversas las presiones que reciben los Administradores de Empresas con miras a la constitución de nuevos emprendimientos pues, según el pensar de un buen sector poblacional, en su carrera han “adquirido” lo necesario para crear empresa, pensamiento que parece ser un poco ligero, por cuanto nuestras instituciones de educación superior incluyen en sus procesos formativos mayor cantidad de competencias del saber que del ser, y el empresario debe reunir una serie de características actitudinales que bien vale la pena reflexionarlas en otra ocasión. Lo anterior no obsta para pensar que un sólido conocimiento en algún área de la ciencia o el arte constituya por sí mismo un insumo interesante para pensar en un nuevo proveedor de bienes y servicios.

  • Tomando como fundamento la escala de las necesidades de Maslow, encontramos que la necesidad de asociarse representa una motivación interesante a la hora de crear empresa. El ser humano, por su naturaleza misma, es un ser sociable y la búsqueda de dicha satisfacción puede conducirlo a conformar nuevas organizaciones.

  • En el mismo sentido, esto es, basándonos en Maslow, las necesidades de reconocimiento y autorrealización pueden estimular impulsos emprendedores.

  • Algunos estados anímicos o socio-económicos podemos considerarlos como fuente de creación de nuevas unidades productivas; entre ellos permítannos mencionar los siguientes: el desempleo, la pobreza, el apoyo familiar, la pensión o jubilación, el proyecto de vida, el lavado de activos, el sentido altruista y el desespero, entre otros.

  • Es menester incorporar la necesidad de logro como un motor que impulsa con alguna vehemencia la creación de empresas. David McClelland (Investigador y estudioso de la motivación humana) manifestaba inquietudes académicas sobre el rol del empresario en el desarrollo y en el nivel de vida de las regiones, Según su pensar, una persona con una apropiada necesidad de logro tiene una mayor probabilidad de generar empresas en el transcurso de su vida que una persona con tendencia afiliativa.

  • Si partimos de la definición de Henri Fayol acerca de la división del trabajo (el orden natural de las cosas) podemos percibir que la sociedad se autodefine y presiona a sus integrantes a seleccionar roles y entre ellos está, obviamente, la de convertirse en un suministrador de bienes y servicios. Queda por aclarar, por parte de los especialistas, el sentido y la caracterización de esta “presión” ejercida por la sociedad.

  • No podemos omitir la autonomía personal como un impulso fundamental a la hora de afrontar la creación de una empresa. Si asumimos que el ser humano promedio de nuestro contexto busca impulsar su desarrollo y trata de alejarse de la heteronomía, eventualmente puede procesar en su cerebro la idea de configurar y llevar a cabo un negocio.

Es nuestro deseo, inducir a la reflexión sobre las causas o motivaciones que llevan al ser humano a pensar y decidir acerca de la creación de empresas, a buscar y sistematizar nuevas causas, a realizar ejercicio de autoimagen y a buscar mecanismos epistemológicos que faciliten estudiar esta temática. Como sugerencia para los respectivos análisis, creemos que esta reflexión es más fluida cuando “entramos” imaginariamente al cerebro del potencial empresario y “navegamos” en la búsqueda de causas y motivaciones, pues es allí donde nacen todas las iniciativas, incluidas las empresariales.