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2015 Se han buscado distintas formas de explicar la violencia en Colombia

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Se han buscado distintas formas de explicar la violencia en Colombia

​​​​Opinión 

Se han buscado distintas formas de explicar la violencia en Colombia


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Angela Navia López
Abogada 
Magister en Relaciones Internacionales con mención en Derechos Humanos - Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
Coordinadora de Investigación Sociojurídica – Facultad de Derecho
Universidad Cooperativa de Colombia sede Pasto
angela.navialo@ucc.edu.co


 
Comprender el conflicto social y armado de Colombia no resulta una tarea sencilla. Sus causas estructurales,  dinámicas y extensión en el tiempo marcan enormes retos para su comprensión. Sin embargo, su entendimiento es el requisito categórico para construir salidas a décadas de guerra. Hoy, asistimos a un nuevo intento por privilegiar el dialogo ante una confrontación que ha demostrado que la salida militar no es la alternativa. Las mesa de dialogo de La Habana entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- FARC EP- y el Gobierno Nacional, instaurada  en octubre de 2012, nos da un nuevo referente de esperanza. 

[1] Angela Navia. Magister en estudios Internacionales con mención en Derechos Humanos  de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Coordinadora de Investigación Sociojurídica de la Universidad Cooperativa de Colombia Sede Pasto.
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                                                  Foto tomada de: http://pixabay.com/es/paloma-esp%C3%ADritu-santa-ave-contorno-308571/


En el marco de las discusiones del punto quinto de la agenda de La Habana,  referente a las víctimas del conflicto, las partes coincidieron en la necesidad de contar con insumos que ayuden en la comprensión del conflicto. Acordaron, el 25 de agosto de 2015,  la creación la Comisión Histórica del Conflicto y sus Victimas (CHCV) con el objetivo de elaborar un informe sobre las causas y dinámicas del conflicto. La CHCV se conformó por doce expertos: seis propuestos por el gobierno y seis propuestos por las FARC. Como resultado, el 10 de febrero de 2015  fue entregado el informe "Contribución al entendimiento del conflicto armado en  Colombia". Desde su entrega mucho se ha escrito, debatido, hablado y especulado del mismo. Pero, ¿cuál es realmente su dimensión histórica y su importancia?

Desde mediados del siglo XX,  Colombia ha intentado reconstruir su historia de violencia y de conflicto. Se han realizado documentos e investigaciones, desde diferentes enfoques y comprensiones históricas, con el objetivo de intentar comprender las causas que han originado y mantenido una confrontación bélica extendida en el tiempo. En estos intentos de reconstrucción histórica  ha sido la academia y los intelectuales del país los llamados y delegados a realizar estos trascendentales aportes.

La primera Comisión  se remontan al frente nacional, cuando en 1958  la Junta Militar nombró la "Comisión Investigadora de las causas actuales de la Violencia", encabezada por el Dr Otto Morales Benítez. Su objetivo era visitar las zonas afectadas y elevar un informe sobre las causas y circunstancias de la situación de violencia en el país. Producto de estos insumos el gobierno creó la Oficina Nacional de Rehabilitación. El sociólogo Orlando Fals Borda, en el prólogo al libro "La violencia en Colombia", expone que a  finales de 1950 se desarrollaron esfuerzos científicos por comprender la causa de la violencia, no solo con la publicación de libros e informes sino con espacios de discusión académica. Así, por ejemplo, se resalta el ciclo de conferencias y diálogos sobre el tema desarrollados en gran parte del país.- en especial en el Tolima, zona emblemática de la violencia- denominadas "Radiografía del Odio en Colombia" cuya característica fue las visiones desde diferentes disciplinas  como la Psiquiatría y antropología.

Con el objetivo de sistematizar  estos insumos se comisionó, en 1960,  a la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional para la elaboración de un documento que explicara el fenómeno de la violencia en Colombia. Resultado de este proceso se publicó el libro que lleva el mismo nombre cuyos autores son Monseñor Guzman Campos – miembro de la comisión de 1958- Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna. Material bibliográfico que causo muchos debates en la época y fue objeto de críticas por las elites conservadoras y liberales. El transcurrir del tiempo lo posicionó como una obra académica de gran relevancia para comprender la violencia en nuestro país. 

En 1986  durante el gobierno de Virgilio Barco  surge la "Comisión de Estudios de la Violencia" dirigida por Gonzalo Sánchez- actual director del Centro de Memoria Histórica-  promovida por el Ministro de Gobierno de la época, Fernando Cepeda Ulloa. El resultado final es el libro titulado" Violencia y Democracia". En el siglo XXI han existido nuevos intentos de reconstrucción de la historia del conflicto. Jefferson Jaramillo en su libro  Pasados y presentes de la violencia en Colombia. Estudios sobre las comisiones de investigación (1958-2011), el cual es citado en la parte introductoria del informe de la CHCV,  refiere los documentos realizados desde el 2011 por el Centro de Memoria histórica, en especial el informe titulado "Basta Ya", como insumos de importancia en estos esfuerzos por entender el conflicto.

El actual informe se compone de doce ensayos y dos relatorías. Cada uno aborda temas que componen el conflicto colombiano, desde el análisis de las implicaciones del capitalismo, el  narcotráfico, hasta el papel de los  Estados Unidos y su política imperial. El informe de la CHCV señala  como  objetivo contribuir en tres elementos interrelacionados:1) En  las discusiones del punto 5 de la agenda sobre víctimas. 2) Ser un insumo para una futura comisión de la verdad y 3) ser un insumo "fundamental para la comprensión de La complejidad del  conflicto y de las responsabilidades de quienes hayan participado o tenido Incidencia en el mismo, y para el esclarecimiento de la verdad".

¿Qué tiene de diferente el nuevo informe? Sin restar importancia a los insumos que se han dado en las últimas décadas, diremos que el informe entregado en febrero de 2015 es en un informe hito por dos razones que marcan su diferenciación.

Primero. Se trata de un informe elaborado por una Comisión resultado del  acuerdo de las dos partes históricamente antagónicas. No es una decisión unilateral. Se da en el marco de un proceso de dialogo y que es indicativo del estado de madurez de los diálogos de La Habana. En ninguno de los intentos de diálogos pasados entre el gobierno y la insurgencia, desde los acuerdos de la Uribe en 1982 con el Gobierno de Belisario Betancur, pasando por los acuerdos de Caracas y Tlaxcala en 1990  hasta los diálogos del Caguan a finales del siglo XX,  arrojaron un acuerdo para narrar el conflicto y comprender sus causas.

Segunda: Recoge varias lecturas y no es un informe acabado. Existen consensos entre los doce ensayos y las dos relatorías. Entre ellos se destaca  la importancia de determinar las causas históricas del conflicto y dotarlo de sustento histórico. Pero, también, muchos disensos y diferentes ópticas del mismo. Incluso, el informe tiene dos relatorías- de Víctor  Manuel Moncayo y de Eduardo Pizarro-  pese a presupuestar, inicialmente, una sola. Sin embargo, las comprensiones del conflicto y, por tanto, la asimilación de los doce ensayos presentan diferencias entre los dos relatores.

Los disensos del informe son multifactoriales, es decir, recaen sobre varios aspectos: naturaleza de los actores, tiempos, papel del Estado, insurgencia y contrainsurgencia etc. Pero una visión global del conflicto permite sintetizarlos en dos vertientes. Aquellos que consideran las causas del conflicto desde un enfoque estructural y sistémico. Se comprende que el origen del conflicto se sustenta en un orden económico, político y social históricamente excluyente con efectos lesivos para un gran sector de la población. Y, por el contrario, aquellos que asimilan el origen del conflicto y su dinámica a móviles subjetivos de los actores y su voluntad determinada por circunstancias de tiempo. 

Las divergencias  en sí mismas, refuerzan la importancia histórica del conflicto. No se trata de un disenso  negativo. Por el contrario, abre las puertas al debate,  invita a la academia y a la sociedad a empoderarnos y contribuir en el entendimiento de estas extensas ​décadas de violencia. Un compromiso con el país y con la construcción de un estado de cosas que permitan realizar las palabras de Gonzalo Arango,  citado en la Relatoría del profesor Víctor Manuel Moncayo, Un país donde en vez de matar a sus hijos los haga dignos de vivir.