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2015 Tres palabras y un Docente

Tres palabras y un Docente

​​Opinión 

Tres palabras y un Docente​

En los tiempos contemporáneos es preciso dimensionar  la regulación que se desea para la labor docente. Dejo abierta la discusión sobre estos tres puntos específicos: actual sistema de gestión investigativa, autonomía universitaria, retos de la mundialización.

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Gustavo Pinto Guerra 
Administrador de Empresas
Magister en Economía Solidaria y Desarrollo Sustentable 
Profesor de Econo​mía solidaria y cooperativismo
Representante de los ​docentes ante el Consejo Académico 
Universidad Cooperativa de Colombia – Sede Ibagué​



Con el actual sistema de gestión investigativa que se maneja en las Universidades de Colombia, asumiendo que cada universidad es autónoma, pero que depende  del sistema general de  COLCIENCIAS, uno de los retos del docente universitario reside en no dejarse subsumir por dichas políticas, ni hacer de la investigación un recurso para escalafonarse o subir salarialmente sus ingresos. La investigación debe surgir de las inquietudes personales, de los gustos particulares y de las urgencias contextuales que el investigador detecte.  Es claro que  la investigación se ha convertido en una prioridad para sostener los niveles de calidad y certificación de las instituciones, pero las  investigaciones nacidas de obligaciones no solucionan nada, ni aportan al mejoramiento educativo.

La autonomía universitaria no debe estar sometida a los constantes manoseos administrativos que se imprimen desde el ministerio para los entes académicos. La autonomía universitaria, no debe valerse exclusivamente de los lineamientos o estándares, máxime cuando estos lineamientos traen consigo un marcado interés silenciador de las crisis institucionales. Es sabido que los dirigentes institucionales  no pueden solucionar todos los problemas de fondo de las universidades, como los éticos, los políticos, y por supuesto, los del saber; más cuando ese saber es manifestado en competencias,  existe solo en función del trabajo y se desatiende el saber cómo cualidad humana. En este orden, la universidad debe procurar su autonomía en la construcción de un modelo de saber (no necesariamente por competencias) que busque hacer del sujeto un ser independiente y autosuficiente en su propio proceso de  conocimiento.

Los retos de la mundialización exigen al docente un manejo, ya no mínimo, sino solvente,  tanto de los idiomas, como de las herramientas tecnológicas  que posibiliten un mejor acercamiento al saber. Por tanto, una urgencia de las instituciones de educación superior en Colombia, radica precisamente en el fortalecimiento de estas áreas, para que los docentes se encuentren en capacidad de dialogar con las propuestas universales de conocimiento y puedan alcanzar la altura de saber tecnológico que mueve la humanidad, no solo desde las esferas de la comunicación (celulares, iPads,  programas y aplicaciones) sino desde la institucionalización de programas de formación académica a distancia a través de Skype y plataformas virtuales que posibilitan esta interacción.

El docente debe tener clara su postura sobre estos asuntos, para que oriente su acción con autonomía, sin desligarse de su propósito como ente de educación,  adscrito a un proyecto de nación.