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2016 La ciudadanía del mundo

La ciudadanía del mundo

Mundo 

La ciudadanía del mundo

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Jhon Francis Abadía Moya
Magister en Derecho Público - Universidad Externado de Colombia
Especialista en Derecho Administrativo -  Universidad de Medellín  
Profesor Tiempo Completo Programa de Derecho





La ciudadanía define el modo de pertenencia de los individuos a la comunidad política. De esa forma constituye el derecho originario de la condición civil: la condición política que reconoce el acceso del individuo a un espacio de derechos compartidos de forma igualitaria por los ciudadanos de la comunidad política. 

Si la ciudadanía designa el estatuto de pertenencia del individuo  y de grupos sociales, a una comunidad política, en nuestro caso al Estado, en la idea misma de pertenencia se expresa, por tanto, la constitución de una doble relación, esto es, entre el individuo y la comunidad. La ciudadanía capacita al individuo, le da derecho, para participar en la vida política de la comunidad; ello se puede confirmar con los artículos 95,98 Y 99 constitucionales que establecen la calidad de ciudadano como condición previa para ejercer el derecho al sufragio, para ser elegido y desempeñar cargos públicos que llevan anexa autoridad o jurisdicción. La referida capacitación, fundamento, o soporte es igualitaria en la medida que parte del reconocimiento de la igual capacidad cívica de todo ciudadano para actuar políticamente, así lo soporta El artículo 13 constitucional cuando reconoce que todas  las personas nacen libres e iguales ante la ley, seguidamente el artículo 95 cuando establece como deberes de la persona y el ciudadano entre otros: 

  1. Respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios. 
  2. Obrar conforme el principio de solidaridad social, respondiendo con acciones humanitarias ante situaciones que pongan en peligro la vida o la salud de las personas. 
  3. Defender y difundir los Derechos Humanos como fundamento de la convivencia pacífica. 
  4. Participar en la vida política y comunitaria del país. 
  5. Colaborar con el buen funcionamiento de la administración de justicia. 
  6. Proteger los recursos culturales y naturales del país y velar por la conservación de un ambiente sano. 

Pero también la capacitación política de los ciudadanos es universal o si se quiere universalista en la medida en que significa la participación del ciudadano en un ámbito de derechos de significación universal, ello se constata con los artículos 93,94 cuando se refiere al tema de los derechos humanos y el preámbulo de la Constitución al impulsar la integración de la comunidad latinoamericana.

Podemos afirmar que el universalismo de derechos implicado ante todo con la concepción moderna de ciudadanía posee básicamente un sentido normativo, es decir, como presupuesto teórico y de derecho nos permite pensar racionalmente la idea de una ciudadanía  igual y universal ese es el concepto de la Declaración de los Derechos Humanos, la Constitución Política Colombiana y los múltiples instrumentos que consagran protección a los derechos fundamentales. En síntesis el individuo como ciudadano tiene una doble dimensión la primera como perteneciente a una comunidad determinada o inclusión y la segunda como parte de la universalidad, con capacidad para participar en procesos de instancias multinacionales; en ese contexto, se puede afirmar su exclusión del plano local para participar del plano internacional como ciudadano. En otras palabras el ser chocoano no me priva de pronunciarme sobre los problemas del continente africano. 

En este contexto es necesario recordar las palabras de los ilustrados franceses entre ellos D´alambert “si algo me hace bien pero afecta a mi familia lo desecho, si sirve a mi familia pero afecta a mi nación igualmente lo desecharé y si sirve a mi nación pero afecta al mundo debe ser descartado porque soy francés por accidente condición a la que puedo renunciar pero no puedo desconocer y renunciar a mi condición de ciudadano del mundo, de que habito el planeta tierra”.

Ahora bien, el modo de acceso a la ciudadanía determina el alcance preciso de la relación bilateral  que se establece entre el ciudadano y el Estado. Así, la ciudadanía puede asumirse por vía natural,  entiéndase por nacimiento, o por vía contractual o por naturalización.

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El primer caso o por vía natural apunta a la existencia del originario concepto de nación o patria porque hace depender su existencia de lazos de sangre, concepto a mi parecer peligro en estos tiempos modernos en donde por el supuesto amor a la patria se cometen múltiples atropellos y se justifica la imposición de pesadas cargas en algunas personas. Piénsese en el caso de las personas secuestradas por las FARC, igualmente que el concepto de afroamericano, afrocolombiano o afrochocoano estuvo soportado inicialmente en las mismas condiciones excluyente que fortunosamente fueron superadas por la Ley 70 de 1993 al establecer en el auto reconocimiento la posibilidad que tiene todo ciudadano de identificarse como miembro del pueblo afrocolombiano. 

Esa es la segunda forma de ciudadanía, la contractual que nos remite a la idea del contrato social expresadas por los filósofos de la ilustración como Juan Jacobo Rousseau, Jhon Locke, Thomas Hobbes en la cual se considera la ciudadanía como una forma de contrato social principio procedimental para la constitución de la comunidad  y para la regulación de la pertenencia, además el modo de acceso establece una diferencia fundamental entre los ciudadanos y los no ciudadanos. En la primera forma, la sanguínea, será imposible hacerse miembro de una comunidad determinada, recordemos el caso de los polacos que viviendo en Alemania y a pesar de haber ayudado a reconstruir la nación alemana después de la segunda guerra mundial con hijos y nietos nacidos en el territorio alemán no podían obtener la ciudadanía y ser considerados alemanes por no tener la sangre alemana.  Por todo lo anterior tomamos partido por el concepto que asume la ciudadanía como una opción del individuo, saludamos el contrato. 

En lo que se refiere a su  contenido y más en concreto a su programa normativo la ciudadanía es un derecho que da acceso a otros derechos.  Originalmente obtuvo un reconocimiento de carácter civil, piénsese en la conformación del Estado de Derecho que supera la concepción del Estado monárquico representado en Luis XIV y su concepción absolutista del  Le´ta se mua, lo anterior representa el inicio de la sociedad civil. Como lo afirma el profesor José Rosales “es en virtud del derecho civil de asociación como puede ejercerse la participación política”, por eso saludamos las iniciativas de recolección de firma que desde la civilidad se impulsa con el objeto de obtener de los presidentes de partidos políticos y voceros de Bancadas en el Congreso de la República un pronunciamiento concreto con respecto al diferendo limítrofe entre Antioquia y Chocó por el territorio de Belén de Bajirá. Lo mismo hace que la participación cree nuevos espacios y posibilite la formación y reconocimiento de nuevos derechos, cada vez más abiertos a la mejora de la sociedad, como igualmente lo afirma el profesor Rosales.   

Lo anterior nos permite hablar de una civilidad que en el caso del municipio de Quibdó se concreta en instrumentos como el Manual de Convivencia Ciudadana o Acuerdo 022 de 2007, aquí cabe referirse a una ciudadanía cultural cuando el ámbito de desarrollo de la ciudadanía  se entiende en términos de tradición cultural, de forma que entre política y cultura se reconoce una  vinculación reciproca artículo 63 del acuerdo 022 de 2007. Que trata el asunto de las fiestas franciscana, O ecológica cuando la conciencia cívica sume una orientación global al incorporar un interés político  por problemas de la biosfera o de la población mundial; en este sentido puede igualmente consultarse el Manual de Convivencia Ciudadana en el título I capítulo VII en lo referente al medio ambiente. Una cultura ciudadana no preterminada por cuestiones de sexo, cuando a estereotipos heredados de la vida cívica o pública se presenta la alternativa de una redefinición de la ciudadanía en términos no sexistas, es decir, en términos  que entienden la participación  en la vida pública de un modo igualitario y, por consiguiente defienden un reparto equitativo de las oportunidades para la participación, capítulo I del título I “Principios y valores de la comunidad Quibdoseña” del ya citado Manual de Convivencia. 

De lo anterior se colige la importancia de una educación en igualdad cívica y para la participación igualitaria en la vida pública, que viene a confirmar el carácter universalista de la ciudadanía moderna. Convivimos con otros seres humanos, diversos todos pero necesariamente sociables, por eso los consensos, las convenciones sociales, todo para convivir y entregarle a nuestros hijos e hijas una ciudad mejor. Esa es la máxima ciudadana.

Pero ¿cuál es la instancia normativa fundante del poder político garantía última de imparcialidad en las reglas de juego de la sociedad civil, que no puede ser en principio instrumentalizada ni por el Estado ni por la sociedad civil?, la respuesta es la Constitución Política, es la Constitución la que fija las reglas de juego en la política y en virtud de su antecedencia normativa, es decir, anterior a las leyes y soporte del sistema, no se encuentra o no se debe encontrar sometida a las mismas contingencias que afectan las relaciones políticas, por eso en nuestro caso todos los ciudadanos debemos defender la Constitución Política. Si bien, ella puede ser objeto de revisión y en la práctica debe estar abierta a toda reforma que mejore su capacidad de  orientar o de encauzar la convivencia civil, ella no puede ser modificada arbitraria y consecutivamente por un sector de la sociedad que so pretexto de un estado de opinión busca establecer un pacto conforme su visión unipolar del mundo. 

Para el ejercicio de los derechos ciudadanos en el plano nacional o plurinacional, si se considera la pluridiversidad colombiana, es fundamental el respeto de la Constitución Política; en el plano Municipal, complementa esa condición el Manual de Convivencia Ciudadana, como pacto local diseñado para hacer una ciudad incluyente con compromiso social y equidad. Hoy conforme el plan de desarrollo del señor Alcalde Municipal de Quibdó se podría decir que “para hacer de Quibdó una ciudad de oportunidades”

La ciudadanía desarrolla entonces una lealtad a la Constitución y los instrumentos locales de convivencia por que se confrontan permanentemente con la realidad, esa lealtad se educa en la experiencia de la libertad civil que las estructuras constitucionales hacen posible a través del reconocimiento y protección, es decir, existe una relación de retroalimentación entre los ciudadanos y el Manual de Convivencia Ciudadana o la Constitución Política según el caso: primero son los ciudadanos los que crean estos instrumentos mediante consensos y los contrastan permanentemente con la realidad para garantizar su vigencia y por otro lado son estos instrumentos los que posibilitan el ejercicio de los derechos ciudadanos y su reconocimiento. Por eso en los Estados y municipios modernos la lealtad no es a los, gobernantes es a la Constitución y a las normativas Regionales y locales.