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2016 Las relaciones humanas de calidad y la inteligencia emocional como catalizador

Universidad Cooperativa de ColombiaSala de Conocimiento2016Las relaciones humanas de calidad y la inteligencia emocional como catalizador

Las relaciones humanas de calidad y la inteligencia emocional como catalizador

​Relaciones humanas​

​Las relaciones humanas de calidad y la inteligencia emocional como catalizador

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Francisco Javier Vásquez De la Hoz
Psicológo 
Especialista en Evaluación Educativa
Magister  en Educación
Jefe del Centro de Investigaciones - Sede Montería





Todos, o al menos la mayoría de nosotros, esperamos que las relaciones interpersonales o humanas que sostenemos a diario, sea en el trabajo, en las organizaciones educativas, en la familia y  en la pareja, sean de calidad. Las relaciones humanas o interpersonales, son aquellas que se establecen y sostienen con otras personas en procura de satisfacer las necesidades; intercambiar sentimientos, conocimientos y experiencias entre los individuo en un momento particular; contando con pilares tan fundamentales como la motivación a la interacción, la comunicación efectiva y, por supuesto, el respeto como “piedra angular” de toda interacción humana. Las relaciones humanas de calidad se caracterizan por: 

El Respeto, como "aquella consideración por los sentimiento de los demás" (Romero, 2006), que implica el conocimiento y comprensión de las emociones propias primero, y la de los demás, después.

Comunicación Efectiva y Afectiva, como aquella capacidad de escucha respetuosa; de uso adecuado y oportuno de la palabra y el silencio con compromiso verdadero por crear tiempos y espacios para la comunicación franca, de doble vía, que sea honesta, respetuosa y abierta sin ambigüedades o ambulalentes. Esto es posible desde la empatía que facilita la comprensión del otro, de sus necesidades y deseos, del entendimiento y aceptación de su expresión emocional. Esta cuestión es manejada por las habilidades de la Inteligencia Emocional.

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La práctica y la promoción de la Solución de Conflictos que permiten el uso de la negociación, la re-conciliación y el perdón; el manejo razonable de acuerdos y desacuerdos, y de los consensos y disensos; la práctica del ganamos todos, nadie pierde. Sin duda alguna, una persona que desee y necesite resolver un problema deberá colocar todos sus recursos atencionales, es decir, priorizar sus procesos cognitivos en la solución de dicho problema y máxime si son de carácter emocional. Además, habilidades de la Inteligencia Emocional como la anticipación emocional, podrán servirnos como ejercicio en la recreación de estados emocionales propios y de otros, previendo las consecuencias de nuestros actos y las reacciones de los demás como consecuencia de ello, lo que también suele ser llamados por otros como pensamiento consecuencial; esto se da porque somos capaces de colocarnos en el lugar del otro saliendo del pensamiento egocéntrico del que hablará en su momento Piaget. 

El Buen Humor que implica reír y hacer reír; reírse de uno mismo, lo que es propio de las personas maduras. La capacidad de autoconocimiento, atención y claridad emocional, es propia de la Inteligencia Emocional, esta nos permite identificar nuestras emociones y la forma como las expresamos; esto facilitará, a su vez, aclarar aquellos aspectos positivos y negativos de nuestra forma de ser y nos permite re-conocer aquellos aspectos que favorecen o nos desfavorecen al interactuar con otros;  permite dar cuenta de nuestras virtudes y defectos, lo que facilitará su transformación o cambio a estados cada vez más positivos.

El Buentrato, entendido como aquel comportamiento realizado por una persona, grupo u organización, sea físico o verbal, que apunta a la integridad física y psicológica, al desarrollo de la autoestima y la autonomía, a la singularidad y el respeto del otro, y a la validación de los derechos humanos; tal comportamiento implica: (a) saber identificar en los otros conductas positivas a cambio de la exagerada concentración en los comportamientos negativos; (b) reconocimiento y elogios oportunos a esos comportamientos positivos; (c) constantes verbalizaciones te quiero/te amo; (d) manifestaciones del afecto que sentimos por el otro que incluye las acciones de contacto físico como abrazar, acariciar, besar, entre otros (Vásquez, 2012); (e) conductas altruistas de cooperación, prosociales, solidaridad y hasta la bondad. "El buentrato parte de la idea de una relación con otro ser humano, eso es lo que significa trato. Si esta relación o trato es más o menos duradera en el tiempo, hablamos entonces de convivencia; si ese mismo trato o relación, se da de manera adecuada hasta podemos hablar de relaciones interpersonales de calidad, de convivencia pacífica o coexistencia activa" (Vásquez, Escudero, Pineda, Mercado, 2015). En todo caso, la convivencia no podrá ser entendida sino como la aceptación de ese Otro ser humano, su legitimación. 

La Inteligencia Emocional juega un  papel importante por ser un proceso de reflexión que implica el uso de la razón y de la inteligencia, para el manejo de la expresión emocional permitiendo el aprendizaje de la autorregulación emocional que facilita la convivencia que legitima al otro (Maturana, 1997). "Debemos aclarar que, en la Inteligencia Emocional, el caso contrario también es cierto; esto es, en que la escogencia adecuada de las emociones, facilita los procesos de pensamiento, generando así ideas y comportamientos racionales "(Morín, 1999). 

Así, la "Inteligencia Emocional funciona como un catalizador en las Relaciones Humanas o Interpersonales, en tanto nos permite orientar de manera efectiva nuestras interacciones sociales, pues un comportamiento socialmente competente depende del uso de nuestra habilidad para atender y comprender las señales emocionales propias y de los demás" (Pineda, Escudero & Vásquez, 2015).


Referencias​
Maturana, H. (1997). Emociones y lenguaje en educación y política. (9ª ed.). Santiago de Chile: Dolmen Ediciones.
Morín, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Ministerio de Educación Nacional de Colombia y UNESCO.
Pineda, W., Escudero, J. & Vásquez De la Hoz, F.J. (2015). Cognición social en el trastorno por déficit de atención-hiperactividad: El lenguaje pragmático como indicador de teoría de la mente en niños/as con TDH. En Martínez, Alarcón, Vásquez & Pineda (Editores) Estudios Actuales en Psicología. Barranquilla: Ediciones Universidad Simón Bolívar.
Romero, L. (2006). Construyendo el buentrato. Herramientas para facilitar el cambio. (3ª ed.). Barranquilla: Centro de Asesoría y Consultoría (CAC).
Vásquez De la Hoz, F.J., Escudero, J., Pineda. W. & Mercado, M. (2015). Inteligencia emocional y buentrato desde la perspectiva de los estilos de vida saludables para la convivencia pacífica. En Martínez, Alarcón, Vásquez & Pineda (Editores) Estudios Actuales en Psicología. Barranquilla: Ediciones Universidad Simón Bolívar.
Vásquez De la Hoz, F.J. (2012). Buentrato. Su relación con la inteligencia emocional y la convivencia escolar. Educación y Humanismo, 14(23) 37-46. Recuperado de: http://publicaciones.unisimonbolivar.edu.co/rdigital/educacion/index.php/educacion/article/viewFile/193/184