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2016 TRIUNFO DEL ANTILIBRECOMERCIO Y LA ANTIMIGRACIÓN

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TRIUNFO DEL ANTILIBRECOMERCIO Y LA ANTIMIGRACIÓN

TRIUNFO DEL ANTILIBRECOMERCIO Y LA ANTIMIGRACIÓN


Artículo de opinión
Edgar Vieira Posada
Director
Centro de Pensamiento Global - CEPEG
Universidad Cooperativa de Colombia

 
La inestabilidad mundial por resultados electorales inesperados a la que hacíamos referencia en nuestro comentario de octubre pasado, se concretó en su máxima expresión con el triunfo en las elecciones presidenciales de Estados Unidos del millonario empresario Donald Trump, que incorpora un factor de desasosiego e intranquilidad en las relaciones internacionales.

Aunque no todas las promesas de campaña serán ejecutables, lo cual da algún respiro, pues asumir la dirección del ejecutivo de la potencia estadounidense se tiene que realizar en el marco de una institucionalidad representada por la Corte Suprema y por el Congreso, que de alguna manera pueden limitar las medidas más absurdas e inconvenientes que plantee el candidato presidente; los planteamientos hechos en materia de relaciones internacionales y de economía pueden afectar gravemente las relaciones con el resto del mundo.
El colocar por encima de todo la grandeza de los Estados Unidos con el reimpulso de su economía y el fortalecimiento de su seguridad nacional en un mundo interdependiente y globalizado, de equilibrios político-económicos entre mega regiones, de universalización de los mercados mediante procesos de integración y desarrollo a través de acuerdos multilaterales y regionales sobre el comercio internacional, sobre derechos humanos, sobre problemas medioambientales como el calentamiento global, sobre cooperación militar en organizaciones como la OTAN, puede afectar gravemente los avances logrados en décadas recientes en materia política, económica y de seguridad.

Es que el inventario de promesas de Trump son para preocuparse: aislar a México con la construcción de un muro, renegociar el Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) que le ha permitido a este país aumentar y diversificar sus exportaciones; comenzar a expulsar a más de dos millones de inmigrantes "ilegales criminales" y cancelar las órdenes ejecutivas sobre migración del presidente Obama poniendo a millones de personas que han vivido en EE.UU. en la incertidumbre de la deportación y de la separación de familias; suspender la inmigración de regiones "propensas al terrorismo" y revivir métodos brutales de interrogatorio contra sospechosos de terrorismo en un mundo que ya vive enfrentamientos culturales y civilizacionales capitalizados por grupos terroristas islámicos que profundizarán esos ataques contra el liderazgo occidental; y algo muy grave: suspender los pagos a programas de las Naciones Unidas contra el cambio climático y levantar restricciones a la explotación de combustibles fósiles contaminantes en momentos en que el mundo se había dado en diciembre pasado en París un primer acuerdo universal de lucha contra el calentamiento global y el estímulo de energías limpias sustitutivas, lo cual implica ir a contracorriente de los avances del proceso globalizador en aspectos beneficiosos para el conjunto de la humanidad.

Pero hay más. A lo anterior agreguemos en materia de relaciones internacionales poner en peligro las relaciones con sus aliados occidentales de Europa al amenazar con disminuir las contribuciones a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), mientras hace acercamientos a su "amigo" Vladimir Putin que viene consolidando un régimen autocrático y expansionista en Rusia; dificultar el entendimiento con la potencia emergente que dominará el panorama mundial en el presente siglo como es China con la imposición de fuertes gravámenes  a las importaciones procedentes de ese país, cuando en estos momentos es necesario un buen entendimiento con el gobierno chino por los serios problemas limítrofes en los mares del sur que afectan a China, Vietnam, Indonesia y Filipinas y retirar a Estados Unidos de la Asociación Transpacífica (Transpacific Partnership – TPP) en la que el gobierno Obama hábilmente había logrado poner una competencia al liderazgo chino en la región al dejarlo fuera de este convenio e incluir a Japón. En cuanto a Colombia y a Latinoamérica en general, simplemente la región no existe en los programas del señor Trump, aparte de colocar a México en muy difícil situación.

Para terminar, la incertidumbre sobre el manejo que en su soberbia y prepotencia le dará a complicados conflictos vigentes, iniciados por anteriores gobiernos republicanos en Irak y Afganistán, de los cuales venía tratando de zafarse el gobierno de Obama, y que por el contrario se han agravado con el inhumano conflicto sirio y el surgimiento además de Al Qaeda, del fanático grupo Estado Islámico, situaciones que exigen prudencia y tacto en el manejo de las relaciones internacionales, algo de lo que carece el peligroso nuevo inquilino de la Casa Blanca.
Dirección Nacional de Comunicaciones- comunicaciones@ucc.edu.co